martes, octubre 31, 2006

Jamás/nunca/llegar

la imposibilidad de ser
correr y correr para no llegar
abrir los ojos y nunca ver

tiempo pasa, nada cambia
desaparece y fluye
se disipa, escapándose al fin

el miedo del nunca jamás
nunca jamás, nunca llegar

siempre huyendo
queriendo volver
siempre queriendo
lo que nunca es

(sale a correr
a volar o a soñar
a nunca jamás
irse de acá)

Verdad, duda y decepción

Silencio reparador
abismo bajo mis pies
el negro es acogedorluz blanca me encegueció
verdad, duda y decepción
todo lo que fue ayer
arena que el mar llevo
un viaje en circulos
volver donde comenzo
me encierro para no ver
y corro para no estar
un viaje, ni tu ni yo,
paisaje que se nublo
el sol despuntando esta
y todo se lo llevo

De ayeres olvidados


¿Quien es libre?si el pasado es vicio pa' escapar
¿Quién es libre?si es el mismo envión que hace regresar
-"El portugues", Pequeña Orquesta Reincidentes

De ayeres olvidadosEl verano pasado, por razones que convendran olvidar, pareceria que me decidi a recuperar el pasado. Yo, siendo yo, lo hice a traves de los libros y de la musica.Voy a recapitular mi vida un poco: empece a leer, en serio, a los 8 años con "El pajaro canta hasta morir" de Colleen Mc Collough (creo que se escribe asi), melodramatica hasta el final (si alguno vio la miniserie sabra lo que quiero decir, y de cualquier manera, como suele ocurrir, el libro es mejor que la version para TV). Lo raro es que no podia pasar el primer capítulo, y cuando lo hice me senti realizado, como si hubiera sorteado la barrera de la pubertad. Siguieron todos los bestsellers que tenia mi abuelo en su pequeña pero heterogenea biblioteca: "Los perros de la guerra", (hay película también) de Frederick Forsyth (autor de "El chacal" -si el de la película-), "Ha llegado el aguila", de Jack Higgins (otra película con Michael Caine como en Coronel Steiner, en una inolvidable y lacónica actuación), y otros que ahora no recuerdo.Lo anterior viene a cuento de lo siguiente: mis abuelos, cuando se mudaron a Mar del Plata, tiraron toda su biblioteca a la calle (literalmente) y aunque yo crei que habia salvado algunos libros, no fue asi, ya que nunca pude encontrarlos en la telaraña (otra vez literalmente) que es el "depósito" de la casa paterna. Y perdí esos libros que poblaron mi imaginación infantil con temas que fueron convirtiendose en partes de mi personalidad, dare I say it?, adulta.En algunos circulos se aconseja dejar el pasado justamente allí. Pero a mi me ocurre exactamente lo contrario: el pasado me persigue, constantemente, y revivo situaciones constantemente (carne de psicologo, eso es lo que soy). Bueno, el punto es que hace unos meses encontre "Ha llegado el aguila" en un puesto desvencijado detrás del Correo Central, y aunque me quede sin un peso en mi billetera (como, de cualquier manera, suele ocurrirme), lo compre.En Mar del Plata, estas últimas vacaciones, pude rastrear bits & bolts de este pasado. Recuerdo haber visto una película, cuando recien nos instalaron el cable (aproximadamente unos 14 años atras), acerca de que hubiera ocurrido si el Tercer Reich ganaba la Segunda Guerra y Hitler continuara con vida. Mi memoria incluye viajes en el tiempo pero no puedo estar seguro. Con esta distraída referencia busque en Internet. La novela se llama "Fatherland" y no hay ningún viaje en el tiempo. El autor fue Robert Harris (que no debe ser confundido con Thomas, el del "Silencio de los Inocentes"). Después de una larga busqueda en Capital y la ciudad balnearia ya habia perdido la esperanza. Compre varios libros en la última libreria que me faltaba chequear y se me ocurre mirar -otra vez- los estantes de los best sellers. De este autor estaba solo "Enigma", libro que ya tenía, porque lo compré hace unos años, en versión tapa dura, tambien en Mardel por $1 (después se lo preste a una novia, terminamos -ella termino conmigo, en honor a la verdad-, y nunca me lo devolvio. Lo compre nuevamente en una libreria de la calle Corrientes, aca en Baires, por $3, aunque esta vez pocket.). Había muchos ejemplares. Entonces, cuando ya me iba, miro hacia el estante más alto, donde estaban los repetidos, y ahi, perdido en el monton, estaba esta novela. Le pido que la bajen (estaba MUY alta) y cuando pregunto el precio me contestan: "Cuatro pesos". Tratando disimular la satisfacción, me la lleve raudamente.En esa misma libreria, y por solo $3 compre "Los perros de la guerra", a la que ya me he referido.Sumenle libros sobre personajes de la historia como Perón, Hitler, Yrigoyen y Alfonsín, y se darán cuenta que el pasado ocupa un lugar central en mi vida. Parece que quiero parecerme al personaje de "Ruinas circulares", pero en versión patética.En cualquier caso, el pasado termina siendo excusa para olvidar el presente. El chiste es tratar de que el pasado sirva para modelar el presente, y no viceversa, más que nada porque es imposible. Algunos dirán que no hay nada imposible, pero esto entra en la lista de "imposibles imposibles". Que le vamo' hacer.

sábado, octubre 28, 2006

17 tiros

Esto lo escribi en otro lugar y lo estoy posteando un poco atrasado, pero la opinión se mantiene así que vale:

Iba hacer algun chiste en alusion al 17 de Octubre, pero en vista de lo ocurrido solo unos comentarios: Se cagaron a tiros a los 20 y se vuelven a cagar a tiros a los 50. No se aburrirran??? Ademas da la impresion de que los tiros sale de la misma mano. Me causo gracia escuchar que habian filmado a quien disparo: cuando la masacre de Ezeiza tambien filmaron y nunca se llego a nada. Ironia al cuadrado. Y los invito a disfrutar de esta historia que a mi entender explica algunas cosillas: para hacerla cortita, se decia que si Perón se encontrará ante un cruce de caminos, guiñaria hacia la izquierda y doblaría a la derecha. Perdón por salir de los temas habituales, pero me parecio que despues de hablar tanto de este finado era apropiado dar mi opinión.

Aclaración

Cabe la aclaración
Este blog tiene pensamientos, one-liners, poemas (intentos de), cuentos, opioniones, y demás. De cualquier manera, todavia fue visto por 0 personas, pero tengo la esperanza que esto cambiará.
Por favor, si su comentario va a contener insultos, no diga nada, no porque me moleste sino porque será borrado. Habiendo dicho esto, si acepto críticas, siempre y cuando sean constructivas (lo que sea que signifique esto).

Asesinos sin Rostro


Libros del Mes: No es acerca del mejor libro, ni del más publicitado, sino del que tuvo la suerte -o la desdicha- de terminar en mis manos, previa erosión de mi atribulada tarjeta de crédito:
Fueron tres. Aquí va el primero.

“Asesinos sin Rostro” de Henning Mankell, Editorial Tusquets.
Es el libro que abre la saga del detective Kurt Wallander y lo hace de manera correcta. El caso y la intriga están correctamente planteadas, y sirven en gran medida para acentuar los tonos de grises del personaje en cuanto a su actitud y opinión frente a los extranjeros que ingresan sin cesar a Suecia (la historia ocurre en 1990, cuando ya había colapsado el bloque sovietico había colapsado, dejando tras de sí un tendal de desorientadas personas que fueron en busca de su destino en otros países -incluso el nuestro-). Mientras que la primera es PC (políticamente correcta), la segunda es ambigua, donde objeciones prácticas lindan peligrosamente con el racismo, aunque nunca llegando allí. El final del libro no da respuestas sino de manera sútil con respecto a la opinión del autor, aunque quisiera inclinarme a pensar que el mismo se debió a necesidades dramáticas más que a otra cosa (como no quiero estropearle el desenlace a nadie solo diré que conviene leer la breve biografía del autor que figura en la solapa).
El detective Wallander siente una inmensa desazón ante un idealizado pasado que ya no volvera, y que va dejando su lugar a un presente ominoso, donde los peligros del capitalismo de masas (drogas, delincuencia en aumento, violencia al azar) va impregnando todos los rincones de su país. Su idealización del pasado incluye su propia historia: un matrimonio que termino por desmoronarse, una hija suicida, una padre que esta al borde de la senilidad. Él detective provoca nuestras simpatías desde el comienzo, pero incluso él comete errores garrafales, propios de una persona común y corriente y no un personaje que termina por humanizarlo.
Podría parecer por todo lo antedicho que me gusto la novela. No estoy tan seguro. Debo decir, sí, que una vez que entre en el mundo, en el juego que propone el autor, no pude cerrarla por mucho tiempo. Perdí horas de sueño por llegar al desenlace. Y, aunque satisfactorio de alguna manera, la impresión más fuerte que me lleve fue de una artificialidad cercana al deus ex machina, de una historia que no terminaba por cerrarse y que termina resolviendose de manera demasiado repentina. Esto ocurre también con el drama personal del personaje principal, ya que su vida termina estabilizandose, eso sí, en el denominador casi más bajo. Habrá que leer la novela siguiente para ver si tanta artificialidad no es solo una puerta abierta para continuar la odisea familiar y suburbana de Wallander.

Genésis

Genésis

Miró hacia el Abismo. Todo desierto. Otra vez. La oscuridad lo aterraba, si es que algo pudiera hacerlo. Antes, siempre antes, todos le habían dicho que no lo hiciera. Y desapareció. Sólo quedaron él y el Abismo, negro blanco. O blanco negro. Ennegreciblancuzco. Blaquecinegrodeltodo. Como sea.
Temía cometer los mismos errores que las veces anteriores. Comenzaba despacio, imperceptiblemente. Un trazo equivocado acá, allá, y cuando quería acordarse todo se iba al demonio. Ja, al demonio. Literalmente. Y por supuesto, había que deshacer todo. De nada valián los ruegos. Nadie quería desaparecer, obvio. Pero él, más que nadie, sabía lo que estaba bien y lo que no. Qué era el mal, después de todo, sino algo de su invención. El creaba las reglas. Pero después se le iban de las manos. No habia vuelta atrás. Su juego, sus reglas, su justicia. Y era justo seguir sus propias reglas.
Luego la destrucción, el fuego eterno: el Apocalipsis, lo llamaban. Que originales eran sus creaciones. Nombre ominoso para el fin, si es que los hay. -Que lo hay.- Los veía luchar, tratar de dar vuelta, cambiar la historia. Pero no hay marcha atrás. Una vez que el tapiz perdía una hebra... Podía intentar no verlo, darle tiempo a reparar el error. Cómo si pudieran. Cómo si él no tuviera nada más importante que hacer.
El Abismo lo seguía atormertando. No lo podría soportar mucho tiempo. El miedo a la nada se superponía a la certeza del error. Todo termina mal. El trazo se escapa, la mano tiembla, la mirada se desvía, pierdo la atención y los diminutos seres corren, quieren escapar, dejan de creer. Libre albedrío, inteligencia, lógica. Todo se iría con el viento. Con el humo. La quemazón del fin.
Pero ahora era el tiempo, una vez más, de la Vida. Todo florecería una vez más. Adan y Eva se tomarán de las manos y pegarán el salto hacia el futuro. La pasión del juego, la adrenalina del error, dos, cuatro, miles de corazones latiendo, jamás parar, nunca pensar. Para el que piensa, la nada, el terror de la inexistencia. -Qué sería de toda esta gente sin mi- Y a pesar de todo eso, la voluntad creadora, la sonrisa ante el lienzo en blanco.
Era hora de Crear. El mundo volvería. Mío. Todo mío. Primero crear, después destruir. Crear para destruir. Bajó la mano, hacia el blanco que lo atraía y lo repelía al mismo tiempo. Y cuando el trazo comenzara a deslizarse no se detendría. Dios. Una vez más, aquí vamos.

Erasé una vez