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jueves, noviembre 12, 2009

Un deseo


Estoy cansado de volver a empezar. Toda mi vida es un volver a empezar. Quiero seguir, por una vez. Quiero continuar lo que ya empecé. Y si, cansa, aburre, molesta, me vuelve ansioso y neurótico. Quiero que todo llegue ya. Y no se puede.

Solo te pido que aguantes. Que me soportes. Que me quieras. Que me ames.

La vida es mala, vengativa, jodida y nunca pero nunca fácil. Pero hay que darle pelea, sino vivir no tiene gracia. Yo, por mi parte, finalmente encontré mi rumbo (que venía posponiendo, relegando lo importante por lo urgente) y vos sos causa y efecto.

Esté es mi último tren y yo soy el furgón de cola. Pero quiero llegar. Sólo tenés que confiar en mi.

jueves, octubre 15, 2009

Principio y fin

Cuando era chico tenía un diario (bah, hace menos de 10 años). En él recuerdo haber escrito acerca de como la felicidad era siempre empañada por lo inesperado, esos golpes horribles que te da la vida. No importa exactamente qué es lo que me paso en ese momento. Basta con decir que era una buena y una mala. Y el patrón se está repitiendo una vez más.

Y la niñez y adolescencia me persiguen. No termino de solucionar mis issues de manera que no afecte mi vida emocional. Egoísta y self-centered son los apelativos más pequeños que me caben.

Se quien quiero ser. Como debería ser. Pero no me sale. Soy el causante de mis desgracias. No de todas, claro esta. Pero mi paranoia habitual no me ayuda para nada.

Dicen que querer es poder. Tendría que ponerlo en práctica. Porque estoy hiriendo a la persona que amo con mis tonterías. Y al estudio no le estoy dedicando el tiempo que debería. Ni a reconstruir mi vida. Hoy será el principio o el fin de esta vida que llevo. No lo se.

sábado, septiembre 12, 2009

Lo que no se olvida

Recuerdo un sábado al mediodía... justo como este, con solcito y todo... cuando pensaba en todo lo que había pasado en pocas horas.

Un encuentro casi furtivo, puerta de la facu, Parque Centenario, lugar oscuro. Me la jugué y evite el taxi, más por ver la reacción que por ahorrar platita. Fuimos caminando hasta Palermo y entramos a un bar. ¿Qué serian? ¿La medianoche? A continuación el siempre atemorizante reconocimiento:

Yo: -¿Qué vas a tomar?
Ella: -Una cerveza. ¿Vos?
Yo: -Una gaseosa.
Ella: -¿No tomas?
Yo: -No. No por una cuestión ideológica o religiosa sino porque simplemente no me gusta.

Suelto suspiro. Entonces y ahora, rememorando.

¿De qué hablamos? Sex & the city, Disney, música, canciones, rock nacional, viejas relaciones. En fin: los dos tanteabamos el terreno.

Ella: -¿Qué hora es?
Yo (mirando el reloj o el cel, ya no me acuerdo): -Las cinco.
Ella hizo una pausa, y nos miramos como diciéndonos "no jodas".

Al rato, salimos. Nueva caminata al punto de partida. Corrientes y Ángel Gallardo. "Te invito a desayunar", le digo. Ella tenía que ir a trabajar al rato y yo tenía clases. Eran las siete de la mañana, o casi. Bar abierto, asiento circular, ideal para acercarse, amucharse. Ella de un lado y yo, siempre el caballero tembloroso, del otro. Bolso de por medio. ¡Qué fácil que resolviste, mi amor! Lo tuyo es la capacidad para sintetizar lo difícil. Visita al toilette mediante, al regreso, se sienta del otro lado. Al lado mío.

De ahí no pasamos. Para todo lo demas, tiempo al tiempo. Y sin embargo paso de todo. Una conexión. Un flechazo. Estomagos mariposeados. Amor en estado puro.

Continuara...

lunes, agosto 10, 2009

El tempranero

Nunca voy a entender a las mujeres. Se que no estoy diciendo nada nuevo: Nos pasamos la vida tratando de entenderlas y lo mejor que logramos es cara de Homero pensando.


Nunca están contentas. Con nada. Lo sabemos. Lo entendemos. Pero, por favor, ¡cómo cuesta!

Para muestra basta un botón. A continuación, dialogo vía sms.

"Salgo del gimnasio tipo 15 hs. Nos vemos ahí."

Yo, tratando de ser puntual, 15.03 estaba ahí.

Sms: "Ya estoy acá."

La respuesta fue antológica: "Por qué siempre tenés que llegar tan temprano?"


viernes, agosto 15, 2008

Cuando me empiece a quedar solo

"If there are gods, they do not help, and justice belongs to the strong:
but know that all things done before the naked stars are remembered."

Si hay que creer, que sea una religión que no nos haga sentir culpable. Una religión incoherente, brumosa, subterránea, que no acabe nunca. Como una novela, no como una teología.

Eso escribió Umberto Eco en El Péndulo de Foucault (Barcelona, Plaza & Janes, 1997) -todas las bastardillas a continuaciòn son citas del mismo libro-. Una de las pocas veces que me sentí identificado al momento que leía. Siempre estamos buscando explicaciones a todo: necesitamos que esta existencia nos cuadre. Hemos pasado por las religiones, por las ciencias. Qué es la ciencia social si no un tótem explains-it-all. Generamos teorías que digan "vos estás acá, ayer estuviste acá, y este debería ser tu lugar mañana". Y si la religión es como una novela, entonces nos generamos nuestras propias reglas para explicar aquello que nos pasa, es wash&wear y a la vez descartable: use y tire, a gusto y piacere.


¿Y si no existiese el Plan cósmico?
Qué burla, vivir en el exilio que nadie te ha impuesto. Y exiliado de un sitio que no existe.
¿Y si el Plan existiese pero se te escabullera eternamente?
Cuando falla la religión, queda el arte. Inventas el Plan, metáfora de lo incognoscible. Una conjura también puede colmar el vacío. No me han publicado
Eroes y Jigantes porque no estoy metido en la mafia templaría.


Todos saben un secreto que yo no. Si no, ¿por qué ellos sonríen, allá en la esquina, y yo ando con está cara de traste? Si hay un Plan Cósmico, yo quiero saberlo. Después de la ciencia vino la ficción. Como con la religión intentamos explicarnos el pasado y diseñarnos un futuro, con la ciencia ficción intentamos adivinarlo. ¿No es lo mismo? Desde pequeño leo ciencia ficción, quiero saber que es lo que vendrá y no alcanzaré a ver. Ecos de un profundo miedo a la muerte que, al final, es tan sólo necesidad de saber. Quiero saber el final de la historia. Pero, a la vez, no quiero que haya un final. I want to life forever...


If you cannot beat them, join them. Si el Plan existe, solo hay que adaptarse...
Cree que existe un secreto, y te sentirás un iniciado. No cuesta nada.
Crear una inmensa esperanza que nunca pueda ser desarraigada, porque no hay raíz. Unos antepasados inexistentes nunca podrán acusarte de traición. Una religión que pueda practicarse traicionándola eternamente.


Tener la explicación para tratar de salirse de la historia que nos escribieron. Punkies hasta el fin de los tiempos, amigos míos.

Como Andrae: crear en broma la mayor revelación de la historia y, mientras los otros se pierden en sus vericuetos, jurar por el resto de tu vida que tu no has sido.

Ya no vale escribir en serio lo que es chiste. J. J. Bénitez hizo de Caballo de Troya una epopeya que se fue deshilachando. Ahora defiende un castillo de arena. Crear para luego perjurar. Una ficción que llene los huecos que dejaron San Agustín, Santo Tomás y sus acólitos.

¿Por qué escribir novelas? Reescribir la Historia. La Historia en la que luego te conviertes.
Quiero crear un mundo que sea mío, uno que tenga sentido... uno en el que pueda morir sabiendo lo que continuará.
Inventar, inventar con frenesí, sin fijarse en los nexos, hasta que sea imposible resumir. Una simple carrera de relevos entre emblemas, que uno exprese al otro, ininterrumpidamente. Descomponer el mundo en una zarabanda de anagramas en cadena. Y después creer en los inexpresable. ¿No es ésta la verdadera lectura de la Torah? La verdad es el anagrama de un anagrama. Anagrama = ars magna.

Un montón de teorías sociales que luchan entre si, todas con sentido, con demasiado de hecho. Una ciencia que se convierte en cuentos es religión. Creo en pie juntillas y defiendo a capa y espada. Lo científico no necesita defensa. La fe tampoco. La gente si: necesita que uno defienda su legado, y así alguien defenderá el nuestro.

Hay un orden subyacente y lo vemos todos los días. Es un concierto en el que cada uno hace su juego y parece generarse orden del caos. Pero no. Solo nos parece. El caos seguirá siendo el caos, mal que nos pese. No hay un amor de la vida, hay relaciones. No existe el Arte, sino un montón de gente que sintió necesidad de decir algo, o comer todos los días, o hacer algo para pasar el tiempo. Tan simple como que a la puesta de sol le seguirá otra. Hasta que no.


PD: La cita pertenece a una novela basada en la serie Star Trek cuya lectura recomiendo profusamente, más allá de los fanatismos.