jueves, noviembre 12, 2009
jueves, octubre 15, 2009
Principio y fin
Cuando era chico tenía un diario (bah, hace menos de 10 años). En él recuerdo haber escrito acerca de como la felicidad era siempre empañada por lo inesperado, esos golpes horribles que te da la vida. No importa exactamente qué es lo que me paso en ese momento. Basta con decir que era una buena y una mala. Y el patrón se está repitiendo una vez más.
Y la niñez y adolescencia me persiguen. No termino de solucionar mis issues de manera que no afecte mi vida emocional. Egoísta y self-centered son los apelativos más pequeños que me caben.
Se quien quiero ser. Como debería ser. Pero no me sale. Soy el causante de mis desgracias. No de todas, claro esta. Pero mi paranoia habitual no me ayuda para nada.
Dicen que querer es poder. Tendría que ponerlo en práctica. Porque estoy hiriendo a la persona que amo con mis tonterías. Y al estudio no le estoy dedicando el tiempo que debería. Ni a reconstruir mi vida. Hoy será el principio o el fin de esta vida que llevo. No lo se.
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Sebas
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Etiquetas: Amor, Ego, quiero y no puedo, se me viene la noche
sábado, septiembre 12, 2009
Lo que no se olvida
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Sebas
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9:38 a. m.
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Etiquetas: Amor, Ego, princess sophie
lunes, agosto 10, 2009
El tempranero
Nunca voy a entender a las mujeres. Se que no estoy diciendo nada nuevo: Nos pasamos la vida tratando de entenderlas y lo mejor que logramos es cara de Homero pensando.
Nunca están contentas. Con nada. Lo sabemos. Lo entendemos. Pero, por favor, ¡cómo cuesta!
Para muestra basta un botón. A continuación, dialogo vía sms.
"Salgo del gimnasio tipo 15 hs. Nos vemos ahí."
Yo, tratando de ser puntual, 15.03 estaba ahí.
Sms: "Ya estoy acá."
La respuesta fue antológica: "Por qué siempre tenés que llegar tan temprano?"
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Sebas
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12:42 p. m.
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viernes, agosto 15, 2008
Cuando me empiece a quedar solo
Eso escribió Umberto Eco en El Péndulo de Foucault (Barcelona, Plaza & Janes, 1997) -todas las bastardillas a continuaciòn son citas del mismo libro-. Una de las pocas veces que me sentí identificado al momento que leía. Siempre estamos buscando explicaciones a todo: necesitamos que esta existencia nos cuadre. Hemos pasado por las religiones, por las ciencias. Qué es la ciencia social si no un tótem explains-it-all. Generamos teorías que digan "vos estás acá, ayer estuviste acá, y este debería ser tu lugar mañana". Y si la religión es como una novela, entonces nos generamos nuestras propias reglas para explicar aquello que nos pasa, es wash&wear y a la vez descartable: use y tire, a gusto y piacere.
¿Y si no existiese el Plan cósmico?
Qué burla, vivir en el exilio que nadie te ha impuesto. Y exiliado de un sitio que no existe.
¿Y si el Plan existiese pero se te escabullera eternamente?
Cuando falla la religión, queda el arte. Inventas el Plan, metáfora de lo incognoscible. Una conjura también puede colmar el vacío. No me han publicado Eroes y Jigantes porque no estoy metido en la mafia templaría.
Todos saben un secreto que yo no. Si no, ¿por qué ellos sonríen, allá en la esquina, y yo ando con está cara de traste? Si hay un Plan Cósmico, yo quiero saberlo. Después de la ciencia vino la ficción. Como con la religión intentamos explicarnos el pasado y diseñarnos un futuro, con la ciencia ficción intentamos adivinarlo. ¿No es lo mismo? Desde pequeño leo ciencia ficción, quiero saber que es lo que vendrá y no alcanzaré a ver. Ecos de un profundo miedo a la muerte que, al final, es tan sólo necesidad de saber. Quiero saber el final de la historia. Pero, a la vez, no quiero que haya un final. I want to life forever...
If you cannot beat them, join them. Si el Plan existe, solo hay que adaptarse...
Cree que existe un secreto, y te sentirás un iniciado. No cuesta nada.
Crear una inmensa esperanza que nunca pueda ser desarraigada, porque no hay raíz. Unos antepasados inexistentes nunca podrán acusarte de traición. Una religión que pueda practicarse traicionándola eternamente.
Tener la explicación para tratar de salirse de la historia que nos escribieron. Punkies hasta el fin de los tiempos, amigos míos.
Quiero crear un mundo que sea mío, uno que tenga sentido... uno en el que pueda morir sabiendo lo que continuará.
Inventar, inventar con frenesí, sin fijarse en los nexos, hasta que sea imposible resumir. Una simple carrera de relevos entre emblemas, que uno exprese al otro, ininterrumpidamente. Descomponer el mundo en una zarabanda de anagramas en cadena. Y después creer en los inexpresable. ¿No es ésta la verdadera lectura de la Torah? La verdad es el anagrama de un anagrama. Anagrama = ars magna.
Hay un orden subyacente y lo vemos todos los días. Es un concierto en el que cada uno hace su juego y parece generarse orden del caos. Pero no. Solo nos parece. El caos seguirá siendo el caos, mal que nos pese. No hay un amor de la vida, hay relaciones. No existe el Arte, sino un montón de gente que sintió necesidad de decir algo, o comer todos los días, o hacer algo para pasar el tiempo. Tan simple como que a la puesta de sol le seguirá otra. Hasta que no.
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Sebas
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12:12 a. m.
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Etiquetas: Amor, Ego, Ensayo, Literatura, Pienso luego...

