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jueves, agosto 14, 2008

Post It!

Recorrimos un largo camino desde el postear un link con un texto interesante. Hay un montón de estudios hechos y derechos sobre los blogs y algunos más lúdicos sobre algunos degenerados que bastardean los blogs cuando comercian con cursos de filosofía en 12 pasos y ese tipo de cosas. Pero no quiero desviarme del tema que me ocupa:

Hay distintos tipos de posteos: el "comercial", cortito y al pie, que busca el mayor impacto posible en los motores de búsqueda a partir de títulos con key words como Microsoft, Google, o algo así (en el ejemplo que estoy pensando: el blog de Enrique Dans, del que soy asiduo lector). Otro es el erudito, con ida y vueltas, oraciones subordinadas a lo Donghi, y mucha data + filosofía. Es aquel que mantiene cierta estructura periodística y a ello le suma las posibilidades hipertextuales. Como ejemplo: el blog de Alejandro Piscitelli o el de Juan Freire. Después están los que a lo anterior le suman más hipertexto (MUCHO hipertexto) como forma discursiva y propuesta estética: una manera de decir "¡Ojo! ¡¡¡Esto no es un libro, no es un diario, ES UN BLOG, chamigo!!!". ¿Hace falta decirlo?, hablo del celebérrimo Cippodromo. Y también, pero un poco más estetizado y menos constante, Mao y Lenín.


Los hay tipo mezclilla, como el del Dr. Kiektik, o, se me ocurre, el de Martín Varsavsky, que mezclan todo tipo de posteos con algún intento de polémica, que por lo menos en el caso del primero siempre es una delicia leerlo. Dos ejemplos maravillosos: sobre el conflicto campo vs. gobierno y una recordada (por mi al menos) polémica con Diego Levis.

Ah, y no quiero olvidar los blogs en los que los posteos son, en su gran mayoría, poesías y devaneos pseudos literarios (como este blog). Mi favorito, no tanto por los temas que toca sino por la delicadeza con que lo hace, es Mi Tinta Azul. Hay otros con música y sus recomendaciones, artísticos (liniers) y maravillosos, que tambien y a su manera cada uno, juegan con el formato de los posteos. Lo que ocurre es que mi formación volcada hacia la palabra escrita hace que preste atención a unos y no a otros.

A título persona diré que el posteo tiene que estar escrito en un estilo directo, cyber-friendly, de no más de 120 líneas o, por lo menos, divididos en párrafos que no superen las 10 líneas cada uno. Es la técnica que más y mejor se acerca a la diagramación de los blogs: modular, fácil de citar y fácil de recordar.
(Gracias, Cippo, por disparar esta entrada.)

martes, agosto 12, 2008

Verbigracia

Por cuestiones que ya he mencionado someramente en otro lugar he tenido que utilizar alternativamente Blogger y Wordpress y para programar algunos cambios en las plantillas de los blogs lo hice tocando de oído, o sea, googleando para ver cómo lo hicieron los que vinieron antes que yo y tuvieron a bien documentar sus avances por sobre la bestia.

Cultura pop mediante esto me llevo a pensar en como perdemos paulatinamente el control total de los artilugios tecnológicos que nos rodean. Casi nadie programa en (el mítico) código maquina -teniendo en cuenta el siempre creciente número de usuarios de la Web-. Algunos más lo hacen en lenguajes como Java o HTML. Muchos más en CSS, ese que sirve para programar las plantillas de los blogs. Y el resto, la gran mayoría de los usuarios, utiliza lo que le brinda el motor de blogs o hace lo que yo: reprogramaciones al tun-tun, trial & mistake.

Todos sabemos algo de los manejos de la poderosa Internet pero llegar hasta el fondo se nos hace muy difícil: cuando algunos hablan de paquetes de datos que circulan por ahí, no necesariamente por el camino más eficaz, y todo ese tipo de gillipolleces, termino por perderme.

Verbigracia, recorde la serie de cuentos del escritor norteamericano Isaac Asimov, "Fundación": el Imperio Galáctico se desintegraba, y la enseñanza de las ciencias era cosa del pasado. La técnica había degenerado en un conjunto de técnicos que mantenían el equipamiento atómico sin realizar un minímo cambio, utilizando repuestos antiquísimos. Para intentar detener está espiral hacia la nada apareció Hari Seldon, el más brillante de los psicomatemáticos que haya tenido el Imperio. Este planteo la creación de una colonia de científicos que tendría por tarea manifiesta el recopilar información para una futura Enciclopedia Galáctica que pondría a resguardo toda la ciencia acumulada por la humanidad durante los siglos de los siglos. Pero, Seldon sabía que la ciencia o avanza o se muere, por lo que utilizo a la Enciclopedia como una excusa necesaria para sus verdaderos fines: la colonia de científicos y sus familias, la "Fundación número uno", era la última esperanza del Imperio para sobrevivir. Un grupo de personas que tendrían los conocimientos científicos para sobrevivir luego de la debacle explosiva que se avecinaba. Tanta razón tuvo Seldon, ayudado por su psicohistoria (ciencia que permite, por métodos matemáticos, calcular los hechos futuros), que cuando la ciencia desaparecio de los Reinos Exteriores del Imperio moribundo, la Fundación utilizo la ciencia como metódo de control de estos a partir de la creación de una religión exportable a propósito de una ciencia que, de tan avanzada para esa gente que había involucionado, parecía magia (como bien puntualizo alguna vez Arthur C. Clarke).

Qué loco, ¿no?

miércoles, junio 04, 2008

Retroremix pasadológico

¿Cuándo la fascinación se convierte en culto? Fácil: cuando igualamos limitaciones tecnológicas con alma. Pienso en mi vieja Commodore 64, que tantas alegrías me prohijo además de ser mi particular puerta a la computación en gral. y a la programación (en BASIC -acallen los abucheos, please!), aunque nunca llegue a nada con ello. Conviene mencionar que esa C=64 la tuve a mediados de los '90, o sea, BIEN pasada de moda pero fiel a las posibilidades económicas de mi flia. Más allá de las chanzas de aquel tiempo, fui un espectador privilegiado de las postrimerías de una época y el comienzo de otra: la llegada arrasadora de las PC modulares.
Entonces remixaba nuevas prácticas con viejas tecnologías: la celebérrima C64 trataba de mantenerse a flote. Teníamos emuladores de Spectrum, C128, Amiga, PC IBM. A través del código y la programación intentaba, en vano, de permanecer en la cresta de la ola:el sólo hecho que requirieran emuladores de otros equipos indicaba ya la debacle, el cambio de preferencias en el gusto del público.

Además era yo el féliz poseedor de revistas (seudo) especializadas que enseñaban a programar, juegos y utilidades caseras de contabilidad. Las revistas más tremebundas y emocionantes proponían juegos realmente complejos (usualmente las yanquis, me viene a la memoria una de nombre "Run", o algo así). O sino joysticks caseros. O artefactos de rejunte que servían para manejar interruptores de energía:el sueño del hogar computarizado a la manera ochentosa.

Una concepción mucho máas personalizada y cercana de la computación, donde todavía podíamos tener el control de nuestras maquinas, comprender como se movian sus engranajes.Esta frase me retrotrae a esos libros de computación que enseñaban a programar Basic, o explicaban el código maquina como si de aprender un idioma extranjera se tratará. Mezclabamos cables, circuitos lógicos y largas frases en Basic que eran autoevidentes. Estabamos de este lado de la Matrix, y ahora estamos del otro. Lo que controlabamos ahora nos controla.

Era, en fin, una forma de controlar con la retórica lo que se perdía en el ámbito tecnológico: como salvar un matrimonio que se cae a pedazos cotidianamente con cartitas de amor. Tapar el sol con la mano, una marcha no transmitiéndola. Si estamos ganando, entonces no estamos perdiendo. Pero una batalla no es la guerra... y sino mirén esto. Y esto:)