jueves, octubre 15, 2009

Principio y fin

Cuando era chico tenía un diario (bah, hace menos de 10 años). En él recuerdo haber escrito acerca de como la felicidad era siempre empañada por lo inesperado, esos golpes horribles que te da la vida. No importa exactamente qué es lo que me paso en ese momento. Basta con decir que era una buena y una mala. Y el patrón se está repitiendo una vez más.

Y la niñez y adolescencia me persiguen. No termino de solucionar mis issues de manera que no afecte mi vida emocional. Egoísta y self-centered son los apelativos más pequeños que me caben.

Se quien quiero ser. Como debería ser. Pero no me sale. Soy el causante de mis desgracias. No de todas, claro esta. Pero mi paranoia habitual no me ayuda para nada.

Dicen que querer es poder. Tendría que ponerlo en práctica. Porque estoy hiriendo a la persona que amo con mis tonterías. Y al estudio no le estoy dedicando el tiempo que debería. Ni a reconstruir mi vida. Hoy será el principio o el fin de esta vida que llevo. No lo se.

jueves, octubre 08, 2009

Superman somos todos


Todos somos Superman. O no dejamos de intentarlo. Como muestra, lo que sigue:

Hace unos meses nomas. Compre ropa nueva. Valga la redundancia, toda una novedad en mi. Un jean que me hace parecer más niño que estos casitreinta, otro con el que le chingue al talle, un saco con rombos y una remera Beatle. Y zapatillas de tela de jean. Todo muy lindo.

Acto seguido, fui a comer a un McDonald's. No se puede cerrar una jornada de despilfarro sin sentido de otra forma: con más despilfarro. Obvio. Luego de almorzar, la ansiedad me gano, como suele suceder. Fui al baño. Me metí en uno de los cubículos esos con olor a desinfectante que no llega a quitar los otros simpáticos aromas. Y me cambie. Es decir, me puse la ropa nueva. Me dio vergüencita hacerlo antes, en el local, porque mi mamá siempre me decía que, cuando uno compra ropa nueva, no se la puede llevar puesta. Mi mamá es políticamente incorrecta. Porque su frase para responderme cuando le preguntaba "por qué" era (es): ¡es cosa de negros! El punto es que salí, tal cual superhéroe de comic, distinto de como entré. Ahora, si el sujeto que limpiaba el baño, o alguna de las chicas de las cajas se enteraron es otro cantar. No creo. Después de todo, a quién le puede importar un Superman del sur del conurbano.