viernes, agosto 15, 2008

Cuando me empiece a quedar solo

"If there are gods, they do not help, and justice belongs to the strong:
but know that all things done before the naked stars are remembered."

Si hay que creer, que sea una religión que no nos haga sentir culpable. Una religión incoherente, brumosa, subterránea, que no acabe nunca. Como una novela, no como una teología.

Eso escribió Umberto Eco en El Péndulo de Foucault (Barcelona, Plaza & Janes, 1997) -todas las bastardillas a continuaciòn son citas del mismo libro-. Una de las pocas veces que me sentí identificado al momento que leía. Siempre estamos buscando explicaciones a todo: necesitamos que esta existencia nos cuadre. Hemos pasado por las religiones, por las ciencias. Qué es la ciencia social si no un tótem explains-it-all. Generamos teorías que digan "vos estás acá, ayer estuviste acá, y este debería ser tu lugar mañana". Y si la religión es como una novela, entonces nos generamos nuestras propias reglas para explicar aquello que nos pasa, es wash&wear y a la vez descartable: use y tire, a gusto y piacere.


¿Y si no existiese el Plan cósmico?
Qué burla, vivir en el exilio que nadie te ha impuesto. Y exiliado de un sitio que no existe.
¿Y si el Plan existiese pero se te escabullera eternamente?
Cuando falla la religión, queda el arte. Inventas el Plan, metáfora de lo incognoscible. Una conjura también puede colmar el vacío. No me han publicado
Eroes y Jigantes porque no estoy metido en la mafia templaría.


Todos saben un secreto que yo no. Si no, ¿por qué ellos sonríen, allá en la esquina, y yo ando con está cara de traste? Si hay un Plan Cósmico, yo quiero saberlo. Después de la ciencia vino la ficción. Como con la religión intentamos explicarnos el pasado y diseñarnos un futuro, con la ciencia ficción intentamos adivinarlo. ¿No es lo mismo? Desde pequeño leo ciencia ficción, quiero saber que es lo que vendrá y no alcanzaré a ver. Ecos de un profundo miedo a la muerte que, al final, es tan sólo necesidad de saber. Quiero saber el final de la historia. Pero, a la vez, no quiero que haya un final. I want to life forever...


If you cannot beat them, join them. Si el Plan existe, solo hay que adaptarse...
Cree que existe un secreto, y te sentirás un iniciado. No cuesta nada.
Crear una inmensa esperanza que nunca pueda ser desarraigada, porque no hay raíz. Unos antepasados inexistentes nunca podrán acusarte de traición. Una religión que pueda practicarse traicionándola eternamente.


Tener la explicación para tratar de salirse de la historia que nos escribieron. Punkies hasta el fin de los tiempos, amigos míos.

Como Andrae: crear en broma la mayor revelación de la historia y, mientras los otros se pierden en sus vericuetos, jurar por el resto de tu vida que tu no has sido.

Ya no vale escribir en serio lo que es chiste. J. J. Bénitez hizo de Caballo de Troya una epopeya que se fue deshilachando. Ahora defiende un castillo de arena. Crear para luego perjurar. Una ficción que llene los huecos que dejaron San Agustín, Santo Tomás y sus acólitos.

¿Por qué escribir novelas? Reescribir la Historia. La Historia en la que luego te conviertes.
Quiero crear un mundo que sea mío, uno que tenga sentido... uno en el que pueda morir sabiendo lo que continuará.
Inventar, inventar con frenesí, sin fijarse en los nexos, hasta que sea imposible resumir. Una simple carrera de relevos entre emblemas, que uno exprese al otro, ininterrumpidamente. Descomponer el mundo en una zarabanda de anagramas en cadena. Y después creer en los inexpresable. ¿No es ésta la verdadera lectura de la Torah? La verdad es el anagrama de un anagrama. Anagrama = ars magna.

Un montón de teorías sociales que luchan entre si, todas con sentido, con demasiado de hecho. Una ciencia que se convierte en cuentos es religión. Creo en pie juntillas y defiendo a capa y espada. Lo científico no necesita defensa. La fe tampoco. La gente si: necesita que uno defienda su legado, y así alguien defenderá el nuestro.

Hay un orden subyacente y lo vemos todos los días. Es un concierto en el que cada uno hace su juego y parece generarse orden del caos. Pero no. Solo nos parece. El caos seguirá siendo el caos, mal que nos pese. No hay un amor de la vida, hay relaciones. No existe el Arte, sino un montón de gente que sintió necesidad de decir algo, o comer todos los días, o hacer algo para pasar el tiempo. Tan simple como que a la puesta de sol le seguirá otra. Hasta que no.


PD: La cita pertenece a una novela basada en la serie Star Trek cuya lectura recomiendo profusamente, más allá de los fanatismos.

jueves, agosto 14, 2008

Escrúpulo

Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho “me parece”
yo no aseguro nada.

De Oliverio Girondo. Lo leí en Soy donde no pienso.

No se por qué pero con este poema me acorde de "Escuchame entre el ruido" de Moris.

Post It!

Recorrimos un largo camino desde el postear un link con un texto interesante. Hay un montón de estudios hechos y derechos sobre los blogs y algunos más lúdicos sobre algunos degenerados que bastardean los blogs cuando comercian con cursos de filosofía en 12 pasos y ese tipo de cosas. Pero no quiero desviarme del tema que me ocupa:

Hay distintos tipos de posteos: el "comercial", cortito y al pie, que busca el mayor impacto posible en los motores de búsqueda a partir de títulos con key words como Microsoft, Google, o algo así (en el ejemplo que estoy pensando: el blog de Enrique Dans, del que soy asiduo lector). Otro es el erudito, con ida y vueltas, oraciones subordinadas a lo Donghi, y mucha data + filosofía. Es aquel que mantiene cierta estructura periodística y a ello le suma las posibilidades hipertextuales. Como ejemplo: el blog de Alejandro Piscitelli o el de Juan Freire. Después están los que a lo anterior le suman más hipertexto (MUCHO hipertexto) como forma discursiva y propuesta estética: una manera de decir "¡Ojo! ¡¡¡Esto no es un libro, no es un diario, ES UN BLOG, chamigo!!!". ¿Hace falta decirlo?, hablo del celebérrimo Cippodromo. Y también, pero un poco más estetizado y menos constante, Mao y Lenín.


Los hay tipo mezclilla, como el del Dr. Kiektik, o, se me ocurre, el de Martín Varsavsky, que mezclan todo tipo de posteos con algún intento de polémica, que por lo menos en el caso del primero siempre es una delicia leerlo. Dos ejemplos maravillosos: sobre el conflicto campo vs. gobierno y una recordada (por mi al menos) polémica con Diego Levis.

Ah, y no quiero olvidar los blogs en los que los posteos son, en su gran mayoría, poesías y devaneos pseudos literarios (como este blog). Mi favorito, no tanto por los temas que toca sino por la delicadeza con que lo hace, es Mi Tinta Azul. Hay otros con música y sus recomendaciones, artísticos (liniers) y maravillosos, que tambien y a su manera cada uno, juegan con el formato de los posteos. Lo que ocurre es que mi formación volcada hacia la palabra escrita hace que preste atención a unos y no a otros.

A título persona diré que el posteo tiene que estar escrito en un estilo directo, cyber-friendly, de no más de 120 líneas o, por lo menos, divididos en párrafos que no superen las 10 líneas cada uno. Es la técnica que más y mejor se acerca a la diagramación de los blogs: modular, fácil de citar y fácil de recordar.
(Gracias, Cippo, por disparar esta entrada.)

martes, agosto 12, 2008

Verbigracia

Por cuestiones que ya he mencionado someramente en otro lugar he tenido que utilizar alternativamente Blogger y Wordpress y para programar algunos cambios en las plantillas de los blogs lo hice tocando de oído, o sea, googleando para ver cómo lo hicieron los que vinieron antes que yo y tuvieron a bien documentar sus avances por sobre la bestia.

Cultura pop mediante esto me llevo a pensar en como perdemos paulatinamente el control total de los artilugios tecnológicos que nos rodean. Casi nadie programa en (el mítico) código maquina -teniendo en cuenta el siempre creciente número de usuarios de la Web-. Algunos más lo hacen en lenguajes como Java o HTML. Muchos más en CSS, ese que sirve para programar las plantillas de los blogs. Y el resto, la gran mayoría de los usuarios, utiliza lo que le brinda el motor de blogs o hace lo que yo: reprogramaciones al tun-tun, trial & mistake.

Todos sabemos algo de los manejos de la poderosa Internet pero llegar hasta el fondo se nos hace muy difícil: cuando algunos hablan de paquetes de datos que circulan por ahí, no necesariamente por el camino más eficaz, y todo ese tipo de gillipolleces, termino por perderme.

Verbigracia, recorde la serie de cuentos del escritor norteamericano Isaac Asimov, "Fundación": el Imperio Galáctico se desintegraba, y la enseñanza de las ciencias era cosa del pasado. La técnica había degenerado en un conjunto de técnicos que mantenían el equipamiento atómico sin realizar un minímo cambio, utilizando repuestos antiquísimos. Para intentar detener está espiral hacia la nada apareció Hari Seldon, el más brillante de los psicomatemáticos que haya tenido el Imperio. Este planteo la creación de una colonia de científicos que tendría por tarea manifiesta el recopilar información para una futura Enciclopedia Galáctica que pondría a resguardo toda la ciencia acumulada por la humanidad durante los siglos de los siglos. Pero, Seldon sabía que la ciencia o avanza o se muere, por lo que utilizo a la Enciclopedia como una excusa necesaria para sus verdaderos fines: la colonia de científicos y sus familias, la "Fundación número uno", era la última esperanza del Imperio para sobrevivir. Un grupo de personas que tendrían los conocimientos científicos para sobrevivir luego de la debacle explosiva que se avecinaba. Tanta razón tuvo Seldon, ayudado por su psicohistoria (ciencia que permite, por métodos matemáticos, calcular los hechos futuros), que cuando la ciencia desaparecio de los Reinos Exteriores del Imperio moribundo, la Fundación utilizo la ciencia como metódo de control de estos a partir de la creación de una religión exportable a propósito de una ciencia que, de tan avanzada para esa gente que había involucionado, parecía magia (como bien puntualizo alguna vez Arthur C. Clarke).

Qué loco, ¿no?

sábado, agosto 02, 2008

Italpark

Voy y vengo
no se lo que busco
y no se lo que encuentro

Todo:
vacío
marchito
infinito

Jesucristo tercermundista,
ni para los clavos, ni para la cruz, menos para el dolor.
Sólo el manto, las espinas y ¡a rezar!

Y vamos a pasarla bien:
tu juegas al amor,
yo nunca entiendo nada.

Mi vida, un trompo cruel,
vértigos que se multiplican
y golpean el cristal quebrado
............................................[que es mi sostén.

Un diluvio sobre la hoja de un periódico.

Y sí, Dios mío, ya me di cuenta: estoy vivo.

domingo, julio 06, 2008

Incertidumbre

Horizonte de perfil,
mirada de cristal,
entrecierro los ojos
.............................y veo el miedo.

En el baile del decidir
no acierto mi camino:
..................................Me canso.
..................................No me muevo.

Nostalgias de un futuro que perdí,
y recuerdos de un presente impar,
..........................viejo he de venir.

Ahora sólo resta aguardar
a que la vida nos depare algo bonito.
O nos separe. O qué.



Un rayón constante de luz
...............................en la tristeza,
la historia que se cuenta
.....................................y me la inventan y yo la creo.

Dos cuerpos en la noche
se desencuentra cuando chocan:
chispas en las cenizas del tal vez.

Sopló sobre los restos, y debajo:
lo de siempre, eso que brilla.


Hasta que se apague.
O se canse.
Pero mientras, brilla.


jueves, junio 19, 2008

En puño cerrado no entrán moscas

El gol de Rodrigo Palacio en el último segundo frente a lo ecuatorianos desato en mi la bronca que me había quedado de los partidos de Boca en la Copa Libertadores. Pero, hablando con compañeros de trabajo, ni así se saco el estigma de mal definidor. De hecho, la verdad que pateo al bulto y por suerte entro. No importa, me permitió cerrar el puño con bronca y gritar el gol. Y si el gol lo hubiera hecho uno de River tambien lo gritaba, no como muchos de ellos que dicen que si el gol lo hace un "bostero" no lo gritán. A freir churros, muchachos.