Verbigracia
Por cuestiones que ya he mencionado someramente en otro lugar he tenido que utilizar alternativamente Blogger y Wordpress y para programar algunos cambios en las plantillas de los blogs lo hice tocando de oído, o sea, googleando para ver cómo lo hicieron los que vinieron antes que yo y tuvieron a bien documentar sus avances por sobre la bestia. Cultura pop mediante esto me llevo a pensar en como perdemos paulatinamente el control total de los artilugios tecnológicos que nos rodean. Casi nadie programa en (el mítico) código maquina -teniendo en cuenta el siempre creciente número de usuarios de la Web-. Algunos más lo hacen en lenguajes como Java o HTML. Muchos más en CSS, ese que sirve para programar las plantillas de los blogs. Y el resto, la gran mayoría de los usuarios, utiliza lo que le brinda el motor de blogs o hace lo que yo: reprogramaciones al tun-tun, trial & mistake.
Todos sabemos algo de los manejos de la poderosa Internet pero llegar hasta el fondo se nos hace muy difícil: cuando algunos hablan de paquetes de datos que circulan por ahí, no necesariamente por el camino más eficaz, y todo ese tipo de gillipolleces, termino por perderme.
Verbigracia, recorde la serie de cuentos del escritor norteamericano Isaac Asimov, "Fundación": el Imperio Galáctico se desintegraba, y la enseñanza de las ciencias era cosa del pasado. La técnica había degenerado en un conjunto de técnicos que mantenían el equipamiento atómico sin realizar un minímo cambio, utilizando repuestos antiquísimos. Para intentar detener está espiral hacia la nada apareció Hari Seldon, el más brillante de los psicomatemáticos que haya tenido el Imperio. Este planteo la creación de una colonia de científicos que tendría por tarea manifiesta el recopilar información para una futura Enciclopedia Galáctica que pondría a resguardo toda la ciencia acumulada por la humanidad durante los siglos de los siglos. Pero, Seldon sabía que la ciencia o avanza o se muere, por lo que utilizo a la Enciclopedia como una excusa necesaria para sus verdaderos fines: la colonia de científicos y sus familias, la "Fundación número uno", era la última esperanza del Imperio para sobrevivir. Un grupo de personas que tendrían los conocimientos científicos para sobrevivir luego de la debacle explosiva que se avecinaba. Tanta razón tuvo Seldon, ayudado por su psicohistoria (ciencia que permite, por métodos matemáticos, calcular los hechos futuros), que cuando la ciencia desaparecio de los Reinos Exteriores del Imperio moribundo, la Fundación utilizo la ciencia como metódo de control de estos a partir de la creación de una religión exportable a propósito de una ciencia que, de tan avanzada para esa gente que había involucionado, parecía magia (como bien puntualizo alguna vez Arthur C. Clarke).
Qué loco, ¿no?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario