En puño cerrado no entrán moscas
El gol de Rodrigo Palacio en el último segundo frente a lo ecuatorianos desato en mi la bronca que me había quedado de los partidos de Boca en la Copa Libertadores. Pero, hablando con compañeros de trabajo, ni así se saco el estigma de mal definidor. De hecho, la verdad que pateo al bulto y por suerte entro. No importa, me permitió cerrar el puño con bronca y gritar el gol. Y si el gol lo hubiera hecho uno de River tambien lo gritaba, no como muchos de ellos que dicen que si el gol lo hace un "bostero" no lo gritán. A freir churros, muchachos.

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