sábado, agosto 02, 2008

Italpark

Voy y vengo
no se lo que busco
y no se lo que encuentro

Todo:
vacío
marchito
infinito

Jesucristo tercermundista,
ni para los clavos, ni para la cruz, menos para el dolor.
Sólo el manto, las espinas y ¡a rezar!

Y vamos a pasarla bien:
tu juegas al amor,
yo nunca entiendo nada.

Mi vida, un trompo cruel,
vértigos que se multiplican
y golpean el cristal quebrado
............................................[que es mi sostén.

Un diluvio sobre la hoja de un periódico.

Y sí, Dios mío, ya me di cuenta: estoy vivo.

2 comentarios:

Sol dijo...

Qué poético estás últimamente. Me gusta.

Sebas dijo...

A veces el unico escape frente a los problemas para los que no terminamos de encontrar una solucion es la poesia.