jueves, noviembre 12, 2009

Un deseo


Estoy cansado de volver a empezar. Toda mi vida es un volver a empezar. Quiero seguir, por una vez. Quiero continuar lo que ya empecé. Y si, cansa, aburre, molesta, me vuelve ansioso y neurótico. Quiero que todo llegue ya. Y no se puede.

Solo te pido que aguantes. Que me soportes. Que me quieras. Que me ames.

La vida es mala, vengativa, jodida y nunca pero nunca fácil. Pero hay que darle pelea, sino vivir no tiene gracia. Yo, por mi parte, finalmente encontré mi rumbo (que venía posponiendo, relegando lo importante por lo urgente) y vos sos causa y efecto.

Esté es mi último tren y yo soy el furgón de cola. Pero quiero llegar. Sólo tenés que confiar en mi.

jueves, octubre 15, 2009

Principio y fin

Cuando era chico tenía un diario (bah, hace menos de 10 años). En él recuerdo haber escrito acerca de como la felicidad era siempre empañada por lo inesperado, esos golpes horribles que te da la vida. No importa exactamente qué es lo que me paso en ese momento. Basta con decir que era una buena y una mala. Y el patrón se está repitiendo una vez más.

Y la niñez y adolescencia me persiguen. No termino de solucionar mis issues de manera que no afecte mi vida emocional. Egoísta y self-centered son los apelativos más pequeños que me caben.

Se quien quiero ser. Como debería ser. Pero no me sale. Soy el causante de mis desgracias. No de todas, claro esta. Pero mi paranoia habitual no me ayuda para nada.

Dicen que querer es poder. Tendría que ponerlo en práctica. Porque estoy hiriendo a la persona que amo con mis tonterías. Y al estudio no le estoy dedicando el tiempo que debería. Ni a reconstruir mi vida. Hoy será el principio o el fin de esta vida que llevo. No lo se.

jueves, octubre 08, 2009

Superman somos todos


Todos somos Superman. O no dejamos de intentarlo. Como muestra, lo que sigue:

Hace unos meses nomas. Compre ropa nueva. Valga la redundancia, toda una novedad en mi. Un jean que me hace parecer más niño que estos casitreinta, otro con el que le chingue al talle, un saco con rombos y una remera Beatle. Y zapatillas de tela de jean. Todo muy lindo.

Acto seguido, fui a comer a un McDonald's. No se puede cerrar una jornada de despilfarro sin sentido de otra forma: con más despilfarro. Obvio. Luego de almorzar, la ansiedad me gano, como suele suceder. Fui al baño. Me metí en uno de los cubículos esos con olor a desinfectante que no llega a quitar los otros simpáticos aromas. Y me cambie. Es decir, me puse la ropa nueva. Me dio vergüencita hacerlo antes, en el local, porque mi mamá siempre me decía que, cuando uno compra ropa nueva, no se la puede llevar puesta. Mi mamá es políticamente incorrecta. Porque su frase para responderme cuando le preguntaba "por qué" era (es): ¡es cosa de negros! El punto es que salí, tal cual superhéroe de comic, distinto de como entré. Ahora, si el sujeto que limpiaba el baño, o alguna de las chicas de las cajas se enteraron es otro cantar. No creo. Después de todo, a quién le puede importar un Superman del sur del conurbano.

jueves, septiembre 17, 2009

Ser. No ser. Saber. No saber. Hacer.

Soy muchas personas. La que te ama. La que se enoja. La que se preocupa. La que cree que todo va bien, hasta cuando no. La que haría cualquier cosa por vos. La que tiene ganas de decir vayánse todos a la mierda. La que se da cuenta que todavía le falta mucho por aprender. Soy muchas personas.

No soy muchas personas. No soy referente de nadie. No intento serlo. No tengo ideas claras sobre casi nada. No me sobra la confianza. No estoy seguro del futuro. No me sobra nada.

Se muchas cosas. Que te amo. Que te necesito. Que voy a pelear hasta el final. Que lo molinos de viento no son invencibles. That life is meaner, and sneakier and stronger than us but here's what I got: I love you, no matter what (gracias Mad About You). Que la vida es gris pero yo estoy lleno de colores. Que estoy pensando en vos y no puedo evitar sonreír.

No se que va a pasar. Pero se que voy a hacer.

sábado, septiembre 12, 2009

Lo que no se olvida

Recuerdo un sábado al mediodía... justo como este, con solcito y todo... cuando pensaba en todo lo que había pasado en pocas horas.

Un encuentro casi furtivo, puerta de la facu, Parque Centenario, lugar oscuro. Me la jugué y evite el taxi, más por ver la reacción que por ahorrar platita. Fuimos caminando hasta Palermo y entramos a un bar. ¿Qué serian? ¿La medianoche? A continuación el siempre atemorizante reconocimiento:

Yo: -¿Qué vas a tomar?
Ella: -Una cerveza. ¿Vos?
Yo: -Una gaseosa.
Ella: -¿No tomas?
Yo: -No. No por una cuestión ideológica o religiosa sino porque simplemente no me gusta.

Suelto suspiro. Entonces y ahora, rememorando.

¿De qué hablamos? Sex & the city, Disney, música, canciones, rock nacional, viejas relaciones. En fin: los dos tanteabamos el terreno.

Ella: -¿Qué hora es?
Yo (mirando el reloj o el cel, ya no me acuerdo): -Las cinco.
Ella hizo una pausa, y nos miramos como diciéndonos "no jodas".

Al rato, salimos. Nueva caminata al punto de partida. Corrientes y Ángel Gallardo. "Te invito a desayunar", le digo. Ella tenía que ir a trabajar al rato y yo tenía clases. Eran las siete de la mañana, o casi. Bar abierto, asiento circular, ideal para acercarse, amucharse. Ella de un lado y yo, siempre el caballero tembloroso, del otro. Bolso de por medio. ¡Qué fácil que resolviste, mi amor! Lo tuyo es la capacidad para sintetizar lo difícil. Visita al toilette mediante, al regreso, se sienta del otro lado. Al lado mío.

De ahí no pasamos. Para todo lo demas, tiempo al tiempo. Y sin embargo paso de todo. Una conexión. Un flechazo. Estomagos mariposeados. Amor en estado puro.

Continuara...

sábado, agosto 29, 2009

Aquellos ayéres que nunca olvidaremos

Un par de cosas que quiero recordar sobre mi niñez (salieron a la luz conversando vía msn con El fantasma de Belgrano).

El shopping Sur: Todo el que vivió/vive en zona sur tiene que acordarse. Erra horrible, lleno de caños y con piso bordo. Pero era lo único que teníamos (de hecho, solo existían el Soleil, el Patio Bullrich, y en recién inaugurado Alto Palermo). La mascota se llamaba Shoppy, un conejo con cara de nabo. La canción (gracias Fantasma): "Estamos en Shoppilandia, estamos en Shopping Sur. El reino de Shoppy, el reino feliz, el reino donde todos quieren ir. El lugar más divertido más genial y entretenido para todos los chicos del país."

Pumper Nic: el McDonald's de los 80 y comienzo de los 90. Con el advenimiento de Ronald y sus amigos, tuvo que cerrar. De hecho, varios M amarilla están donde estaban antiguamente los Pumpers. Ejemplos: el de la peatonal de Mar del Plata (me gustaba mucho, tenía ladrillos a la vista), el de Lomas de Zamora. Recuerdo también con cariño el de Lavalle, con sus escaleras de metal. Iba con mi madre. Los tachos de basura decían "dele de comer al hipopótamo" (Fantasma again). Y tenía dispenser con salsas (las más obvias: mayonesa, mostaza y ketchup, si la memoria no me falla).

Por último, los cóspeles de ENTEL: Tenías los de larga y los de corta distancia. Los primeros eran grandes y plateados (y caían como agua por canilla descompuesta). Los de corta, dorados y chiquitos, y por lo general muy sucios. También teníamos cospeles para el subte, de aluminio. También de aluminio eran las monedas de Alfonsín cuando la escasez de divisas. Las de 1 centavo tenían en el reverso un ñandú.

¡¡¡Te odio!!!


Odio los lockers de los supermercados/musimundos/etc... nunca tengo monedas y sino pones el bolso/mochila ahí te mirán feo. Y si les vas a pedir monedas para el locker, te dan de mala gana, como si estuvieras cometiendo un delito. Mensaje a los dueños de estos engendros de Satanás: los lockers son de uds., che, y por eso si no les gusta el tema de las monedas, den fichas. O banquénsela y usen unos sin monedas, como los de los super chinos (que dicho sea de paso, casi todos suelen estar fuera de servicio). O, mejor aún, no usen lockers y punto.


Como dije, odio los lockers. El motivo: siempre me olvido las monedas que puse, y después me faltan para viajar.

lunes, agosto 10, 2009

El tempranero

Nunca voy a entender a las mujeres. Se que no estoy diciendo nada nuevo: Nos pasamos la vida tratando de entenderlas y lo mejor que logramos es cara de Homero pensando.


Nunca están contentas. Con nada. Lo sabemos. Lo entendemos. Pero, por favor, ¡cómo cuesta!

Para muestra basta un botón. A continuación, dialogo vía sms.

"Salgo del gimnasio tipo 15 hs. Nos vemos ahí."

Yo, tratando de ser puntual, 15.03 estaba ahí.

Sms: "Ya estoy acá."

La respuesta fue antológica: "Por qué siempre tenés que llegar tan temprano?"


sábado, mayo 23, 2009

Estoy probando Ping.fm, si funciona... si funciona las aguas se revolucionan!!!!

domingo, mayo 17, 2009

Signos de una época

Concurrí, después de varios años, a una misa católica que se llevo a cabo en la iglesia del lugar donde crecí, Burzaco, una localidad ubicada en el extremo sur del Gran Buenos Aires. Fue una soleada mañana de domingo otoñal, y no pude dejar de asombrarme ante la preparación que ponía la gente en su aspecto físico. Iba allí a mostrarse, a reconocerse, a sentirse parte de algo más grande que ellos mismos.

Ya de camino a la iglesia, pude ver personas que, a partir de esa sociología de entrecasa que cualquiera hace en la calle, deduje se dirigian a participar de la ceremonia. Las ropas, un modo de caminar que decía "estoy cumpliendo con mi deber", las caras relucientes, me lo indicaban. Ya en la plaza que está frente a la sede parroquial había una treintena de personas en corrillos de tamaños varios, algunos charlando, otros viendo las artesanías que se ofrecían sobre las mantas, o tan solo observando el ir y venir. Como yo.

No pude evitar reconocer rostros de antaño. Más ajados, si, pero demostrando que la religión superaba al tiempo y los achaques. Estamos hablando, despues de todo, de una iglesia que tiene más de 1000 millones de bautizados, según datos recogidos en la Wikipedia.

Una vez adentro, reconfortaba el hecho de estar junto a tanto calor humano, estar dentro de una comunidad, que sin embargo no lo es sólo por compartir. Pero lo parece. Y otros signos exteriores apoyan la idea de comunidad: lo pálido de las prendas de vestir, lo chato de las conversaciones y lo regular de las costumbres religiosas dentro de la Iglesia: Entro, hago la señal de la cruz, y a mi asiento. Luego el sacerdote, vestido con casulla blanca y cubierto por una estola de color verde, adornada con detalles dorados, hace su ingreso, acompañado por dos niños, sumisos, bien peinados, callados.

La celebración refuerza el carácter ceremonial y antiquismo del asunto. -Que Dios esté con vosotros -dice el cura. El gentío responde: -Y con tu espíritu. Todo es así, como buenas ovejitas que somos, seguimos al líder. El único momento en el que el sacerdote "baja" a la tierra es cuando llega el momento de rezar el Padrenuestro: Todos juntos y tomados de las manos aunque, eso si, sin mirar al de al lado, no sea cosa que se le resquebraje la mascara. Y esto sigue cuando llega el tradicional "beso de la paz". Una especie de haz bien sin mirar a quien, pero carente de cualquier sentido. Ni emociones y menos aún ese reconocerse en el otro que trae consigo el saludo sincero.

Todo resulta falso, impostado. Y, sin embargo, al momento de comulgar, dudo. No estoy confesado. Y si no estoy confesado las leyes eclesiales dicen que no soy puro para recibir "el cuerpo de Cristo", ya que no estoy en "estado de gracia". Nada tiene sentido pero también necesito ser parte de una comunidad, aunque sea imaginada, porque, después de todo, ¿no lo son todas?

El evento termina con todos cantando una canción de cuya letra prefiero no acordarme, pero que tenía, eso si, muchos "hosanas en las alturas". El cura sale a la calle para llevar la buena nueva al pueblo, y su pueblo lo sigue... solo hasta la explanada de la iglesia. Hasta ahí llego mi amor. Después, tasa tasa, cada uno a su casa. Cada uno por su lado, y sin mayores pensamientos que el almuerzo o las actividades de la semana que entra.

"Dios es mi pastor, nada me falta," dijo el cura durante la misa. Si nada es real para mi, lo mismo le debe ocurrir a muchos de los concurrentes a las misas dominicales. ¿Entonces? La iglesia, nuestra religión, es un signo de quietud y beatitud ante lo cambiante del mundo. Si los significados están cambiando todo el tiempo, necesitamos signos perennes, y fieles a si mismos. O que, por lo menos, aparenten serlo.

viernes, mayo 08, 2009

Nativos y analógicos




Recien salgo de la presentación que Alejandro Piscitelli (AP) hizo de su libro "Nativos Digitales", de la que y del que ya escribiremos in extenso. Pero algo resalto e ilumino un recuerdo. Alejandro señalo que el libro (su libro, no los libros en general) era, a pesar de sus múltiples conexiones con lo digital, extremadamente analógico. Y es así, vivimos en dos mundos. Hace más de un año, Horacio Lotito me presto el anterior libro de AP, Ciberculturas 2.0. Habitualmente leo los libros mientras viajo. Una tarde, viajaba en subte, y una chica me miraba mucho... pero mucho. No pude sino sorprenderme. La chica se levanto y encaro hacia mi, al tiempo que el subte se detenía en la estación del shopping Abasto.

- ¿Me dejas ver el autor? -me dijo.
Anonadado, flabberglasted, levante el libro para que copiara el nombre. Y no atine a siquiera pedirle el teléfono.

Más allá de lo colorido de la historia, podemos ver como lo digital y lo analógico se entrecruzan a través nuestro, cuasiobjetos de cuasisujetos.

Volver a mi

Volvimos, ya no esperamos ningún vendaval, de nuevo todo es posible. Espero disfrutemos de está segunda parte de algo que nunca termino.

viernes, enero 09, 2009

Un mundo nuevo, una vida corta

¡Oye, causa! Es la frase que vengo oyendo estos últimos días.

Vacaciones en Perú, ¿quién lo hubiera pensado?

No hay detergente liquido (excepto en los supermercados), sino que se utiliza una especie de Odex; el pan se vende por unidad a 10 céntimos; al taxista se le regatea el precio: un viaje de $10 te termina saliendo 4 soles (sl.).

Conocí la Lima virreinal, mucha gente, un morro desde el que se ve toda la ciudad: San Cristóbal. Pero el camino es feo, sin baranda y muy empinado. Cuentan que el año pasado se cayó un taxi sobre el techo de una casa.

Hay pocos semáforos, y el tránsito es desordenado, pero más lento y -tal vez- más seguro. Practicamente no hay colectivos como los nuestros, sino pequeñas combis, a las que llaman "combis asesinas", porque los conductores manejan muy rápido. En la puerta hay un cobrador que dice los destinos del vehículo como si su vida dependiera de ello: "todo derecho por Arequipa, Miraflores, Chorrillos..." y así. Imaginen ese grito y el de "suban, suban" durante todo el viaje. Pintoresco.

Hay puestos de ventas callejeros por todos lados, que venden de todo. Son como pequeños kioskos, aunque también hay los que venden jugos naturales, pollo frito, chicha morada casera, y otros menjunges raros.

Pollerías son como pizzerias: una por cuadra. Y muchos "chifas", que es el criollo para chi fan (que significa "comer arroz"), donde se vende comida china, en su versión peruana. Resulta que a mediados del siglo XIX, de acuerdo a una nota publicada en el diario peruano "La República", el 15/10/2005:

"Los chinos empezaron a tomar el centro en 1855, cinco años después de haber llegado al país bajo el sistema de contrato de trabajo. (...) Cuando se les acabaron sus contratos se juntaron y alquilaron una casona en la calle que ahora se llama Billinghurst, a media cuadra de la calle Capón. Precisamente él, cuando era alcalde, en 1909, la demolió, tal vez pensando que así dejarían el centro los chinitos que se fueron multiplicando por decenas. (...) Los chinos adecuaron su comida para el gusto criollo y comenzaron a cocinar, por ejemplo el arroz chaufa. Y los peruanos también han usado productos, como el sillao para el lomo saltado. (...)Después de la comida criolla, el chifa es la comida que más éxito tiene en el Perú. Como prueba de ello, dice que hay alrededor de 5 mil chifas solo en Lima. Y solo hay un Barrio Chino, pero no hay barrio italiano, ni alemán, ni de ningún otro país."

Hablando de periódicos, una novedad para mi cerebro periodístico: los diarios "chicha", que según leo, es para la gente de bajos recursos, un divertimento pueril como los programas de chimento. Al lado de estos, el canal de las placas rojas es un poroto. Se comprán a 50 céntimos (0,50 sl.) y los hay a montones. Con esos valores los sueldos no pueden ser muy buenos y los periodistas, por tanto, influenciables. Pero ésta, claro, es una opinión muy personal.

La ropa, cambiando de tema, es bien barata y de muy buena calidad. Un par de zapatos tipo Caterpillar salieron 80 sl. y un pantalón tela Pampero 30. Eso si: los lugares donde se compra -Shopping Gamarra (a cielo abierto)- son peligrosos y conviene hacerse acompañar por algún local.

La vida es más barata que en Argentina, pero, como suele ocurrir, los sueldos son más bajos: un encargado de supermercado, gana 600 sl. ¿Quién puede vivir con eso? Ni para el alquiler alcanza, así que no tiene otra opción que vivir con sus padres.

Los dejo con lo que más me gusto de la música criolla peruana, representada por uno de los mejores exponentes en la actualidad: Eva Ayllón.


Nota al pie, de algo de que conocia: Inciclopedia es la versión en español de Uncyclopedia. Es una wiki humorística para toda la comunidad de habla hispana. Se compone de artículos supuestamente enciclópedicos, solo que en tono humorístico y a modo de parodia.

miércoles, diciembre 03, 2008

Nos movimos a Esperando el vendaval.

sábado, octubre 04, 2008

The end (is not the end)


Ha llegado el momento de terminar con este blog que tanto quiero. No queda más por decir, y cuando eso pasa mejor bajar a persiana. Hay nuevos proyectos, pero va a ver que estar atenti. Stay tuned al Desovillando Supplemental, con bits & bolts de está caminata sobre las nubes que hoy termina.



Love & peace!

jueves, septiembre 25, 2008

martes, septiembre 23, 2008

Elemental, querido blogueros!


abc del blog

From: lbarroso, 2 years ago


abc del blog
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viernes, septiembre 19, 2008

Mover es conmover

La UBA (Sociales -Comunicación-) estuvo de paro, movilización y toma de facultades durante las dos semanas que pasaron. Si los chicos secundarios (y qué decir de los primarios) no tienen clases, hay padres preocupados y, como posibles votantes que son, aparecen los políticos preocupados. Y ni así terminan por resolver.

¿Qué nos queda a los universitarios del estado, con edificios a los que la frase hecha "franca decadencia" les suena a cargada? ¿A alguien le interesa que perdamos días de clases en tomas de facultades que solo sirve para molestarnos entre nosostros, los estudiantes? Acabamos por caer en debates tautológicos y remanidos acerca de la representatividad de las asambleas: tenemos que hacernos ver. Pero no cortando una calle, que provoca la ira del hombre común (¿existe algo así como "el hombre común"?).

Nuestros reclamos son justos, eso lo sabemos todos. Pero no dar clases, o hacerlo en su versión de "clase pública" que tan poco nos deja, más allá de lo antropológico, no sirve para mucho. No es un juego de suma cero, sino de suma negativa. Entonces, ¿qué hacemos? Se me ocurrió una idea que si no la dijera yo no dudaría en calificar de boluda: ¿Y si invitamos a familiares y amigos a participar de nuestras clases -las reales-? ¿Y si les mostramos las condiciones que tenemos que soportar y con qué estoicismo y alegría lo hacemos: alegría del que se sabe en lo correcto? Participando aprendemos, participando entendemos. Lo que hay que buscar no es simpatía, sino empatía.

domingo, septiembre 07, 2008

Paleofuturo

El paso del futuro al "hoy & ahora" tiene que ver con el lento perecer de la ci-fi. Ya no hay interés por el devenir: the future is now. La ci-fi paso a ser thriller a là Crichton, novela con toques seudo científicos. Ya no creemos en nuestra capacidad para predecir el futuro. No hay principios de nuevas eras sino fines de muchas. Fukuyama contentísimo. De hecho, si me pongo a pensar en imperios galácticos y naves espaciales con intenciones de creación me siento ridículo y demodé.



The Future is Now (1955)
Cargado por donaldtheduckie

Gregory Benford: "Nunca he res­pondido favorablemente a la reciente mutilación de la literatura por parte de los críticos, las tribus de estructuralistas, posmodernistas y deconstruccionistas. Para muchos autores de ciencia ficción, lo «pos­moderno» es sólo un signo de agotamiento. Sus recursos típicos —autorreferencia, grandes dosis de ironía obligatoria, el uso pedante de antiguas tretas de género, el pastiche y la parodia— delatan una caren­cia de inventiva, de la moneda crucial de la ciencia ficción, la imagina­ción. Algunos deconstruccionistas han atacado la ciencia misma como si fuera mera retórica y no un ordenamiento de la naturaleza, procu­rando reducirla al status de las humanidades, que en última instancia son arbitrarias. La mayoría de los aficionados a la ciencia ficción ven este ataque contra el empirismo como una vieja canción con letra nue­va, una versión pintorescamente retro.

En el núcleo de la ciencia ficción se encuentra la experiencia de la ciencia. Esto hace que el género sea hostil a tales modas críticas, pues valora su terreno empírico. El énfasis del deconstruccionismo en las contradicciones internas o la autonomía de los textos, más que en su lazo con la realidad, induce a ver la literatura como vacíos juegos de palabras.

Las novelas de ciencia ficción nos ofrecen mundos que no se de­ben tomar como metáforas sino como reales. Nos piden que participemos en acontecimientos extraños, no que los observemos buscando claves acerca de lo que dicen en verdad. («Mmmm, si esto significa tal cosa, entonces esto otro debe significar...» Éste no es buen modo de co­brar impulso narrativo.) Los planetas, estrellas y desiertos digitales de nuestras mejores novelas deben tomarse como reales, como si dijéra­mos: «La vida no es como esto, es esto.» Los viajes pueden llevarnos a lugares nuevos, no sólo devolvernos a nosotros mismos."



Todo esto está muy bien, si no viniera en una remake, como lo es "El temor de la Fundación": un pastiche divertido y por momentos interesante, inserta en el universo asimoviano. El mismo Asimov dijo que la ciencia ficción "...son viajes extraordinarios a uno de los infinitos futuros concebibles." Lo que ha cambiado es la forma de narrar, y la manera en la que recepcionamos esa narración.

Nuestras metanarraciones estaban plagadas de pares dicotómicos, y en ese ambito era sencillo crear a partir de la diferencia en el presente y el pasado. Creo que esa vieja forma de crear a partir de pares la hemos pérdido a manos del relativismo y la caída del Muro. La ci-fi, nobleza obliga, se veía influida por el concepto de themata: Los themata son compromisos metateóricos, incluso metafísicos, que motivan y guían el trabajo de los científicos y que, a menudo, se presentan en forma de pares. Por ejemplo, uno de estos viejos pares de themata opuestos en la física, es la creencia de que puede analizarse el universo en un número pequeño de partes discretas versus la creencia de que no hay partes fundamentales, de que el universo es un continuo . El concepto de themata está basado en los contenidos. No hay revoluciones reales lo cual garantiza que la ciencia de hoy es totalmente continua con la de ayer e incluso con la del pasado distante."

Hoy la discontinuidad está en boga, entonces lo que tenemos son distintas versiones sobre los mismos conceptos. Ya no son versiones sobre el tema sino versiones sobre versiones de los mismo. La remake y el pastiche están a la orden del día.

¿Habrá algún Asimov entre nosotros que se anime a romper el molde de la monotonía posmoderna?

viernes, agosto 29, 2008

Hunch


In a sleepy hollow state of mind,
do I see everyone's faces?
Boy, do I see them! And they're different.

Somehow they get rid of the black cloud
that covered all our heads a few years ago;
meanwhile I...

I'm not the same, that's for sure,
but I can recognize evil anywhere,
and I'm looking into the abyss just now.

It's huge, it's bad
and it's dangerous to know, but,
what else is new?