Mover es conmover
La UBA (Sociales -Comunicación-) estuvo de paro, movilización y toma de facultades durante las dos semanas que pasaron. Si los chicos secundarios (y qué decir de los primarios) no tienen clases, hay padres preocupados y, como posibles votantes que son, aparecen los políticos preocupados. Y ni así terminan por resolver.
¿Qué nos queda a los universitarios del estado, con edificios a los que la frase hecha "franca decadencia" les suena a cargada? ¿A alguien le interesa que perdamos días de clases en tomas de facultades que solo sirve para molestarnos entre nosostros, los estudiantes? Acabamos por caer en debates tautológicos y remanidos acerca de la representatividad de las asambleas: tenemos que hacernos ver. Pero no cortando una calle, que provoca la ira del hombre común (¿existe algo así como "el hombre común"?).
Nuestros reclamos son justos, eso lo sabemos todos. Pero no dar clases, o hacerlo en su versión de "clase pública" que tan poco nos deja, más allá de lo antropológico, no sirve para mucho. No es un juego de suma cero, sino de suma negativa. Entonces, ¿qué hacemos? Se me ocurrió una idea que si no la dijera yo no dudaría en calificar de boluda: ¿Y si invitamos a familiares y amigos a participar de nuestras clases -las reales-? ¿Y si les mostramos las condiciones que tenemos que soportar y con qué estoicismo y alegría lo hacemos: alegría del que se sabe en lo correcto? Participando aprendemos, participando entendemos. Lo que hay que buscar no es simpatía, sino empatía.
¿Qué nos queda a los universitarios del estado, con edificios a los que la frase hecha "franca decadencia" les suena a cargada? ¿A alguien le interesa que perdamos días de clases en tomas de facultades que solo sirve para molestarnos entre nosostros, los estudiantes? Acabamos por caer en debates tautológicos y remanidos acerca de la representatividad de las asambleas: tenemos que hacernos ver. Pero no cortando una calle, que provoca la ira del hombre común (¿existe algo así como "el hombre común"?).
Nuestros reclamos son justos, eso lo sabemos todos. Pero no dar clases, o hacerlo en su versión de "clase pública" que tan poco nos deja, más allá de lo antropológico, no sirve para mucho. No es un juego de suma cero, sino de suma negativa. Entonces, ¿qué hacemos? Se me ocurrió una idea que si no la dijera yo no dudaría en calificar de boluda: ¿Y si invitamos a familiares y amigos a participar de nuestras clases -las reales-? ¿Y si les mostramos las condiciones que tenemos que soportar y con qué estoicismo y alegría lo hacemos: alegría del que se sabe en lo correcto? Participando aprendemos, participando entendemos. Lo que hay que buscar no es simpatía, sino empatía.

2 comentarios:
en la univ publica parace que uno no tuviera voz y la sociedad no se da cuenta que solo en ellas salimos con toda esa carga social que nos hace comprender nuestro entorno, no como otros (que estan en univ. privadas). Es solo una opinion, d una universitaria como tu. Estoy en UNMSM de Lima en la Escuela de Comunicacion Social. Saludos desde aqui. ciao
La voz te la creas vos misma. Este comment es tu voz. Twist & shout.
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