lunes, octubre 29, 2007

Análísis electoral

Ya con paños fríos sobre las frentes y números puestos que disipan cualquier posibilidad de discusión, se abre la posibilidad de un analísis que intentará bordear lo racional.

Primero hay que resaltar el discurso conciliatorio de Cristina. Dicen que hay que ser magnánimo en la victoria y humilde en la derrota. A CFK se le dio muy bien lo primero, mientras que a Lilita le costo lo segundo. No pudo evitar un discurso encendido y de marcado tono opositor, en un intento de demostrarle a sus votantes que la CC es la nueva opción opositora. Pero no puedo evitar sentir que se le fue la mano.

Margarita Stolbizer, el "destape" de una, más allá de las denuncias y los chicaneos sin sentido para una victoria segura, previsible jornada electoral, no es tal. El periodismo, proclive a ver todo con los antiparras del "aquí & ahora", olvida la decorosa elección de la por aquel entonces candidata de la UCR. Según recuerdo obtuvo un increible tercer lugar, teniendo en cuenta el enorme rechazo que provocaba tan solo la mención del centenario partido en los oidos de la población. En aquel momento se arguyo el arrastre histórico de votos que tiene el partido en el interior de la provincia de Bs. As. (lo mismo se puede decir de los votos que obtuvo Ricardo Alfonsín, sin una campaña visible que lo sustentará, al menos en el conurbano bonaerense -más sobre este tema en el próximo párrafo-). Hoy el argumento pasa por la cantidad de votos que le trajo a su molino la formúla nacional, con Carrió a la cabeza. Como sea, Stolbizer se convierte en el único referente de peso que le queda al radicalismo en la provincia más populosa e influyente del país. Como dije, no una sorpresa, sino una más que grata confirmación.

Sigamos con la UCR. Lejos está de mi cuestionar las políticas internas de los partidos, pero la estrategia disgregadora que adopto el radicalismo en está elección me es muy difícil de comprender. Por una parte, y para demostrar que las diferencias con el peronismo a esta altura se ubica solo en los discursos, ya que no en los actos, aquellos correligionarios con algún poder ejecutivo (y, en menor medida, legislativo) intentaron conservarlo. Lo que no se entiende es no llevar una formula, ya no digo nacional, pero al menos provincial, que muestre la unidad partidaria. Salvo que uno haga caso a las teorías de conspiración que nunca faltan: El radicalismo, hasta la medula de contubernio entre los dirigentes bonaerenses y el gobierno de turno, busco sacarle votos al principal competidor del gobierno. La explicación más simple, sin embargo, es que andan tan pérdidos como cuando Moreau no llego ni a los dos digítos en el porcentual de votantes allá por el 2003. Esperable pero no por ello menos doloroso. Ahora por lo menos, y gracias a la estampa de Lavagna y una minúscula parte del peronismo/duhaldismo residual, arañaron el 20%. Pero, eso sí, al partido le anda faltando la identidad que supo mantener en otros momentos difíciles de su historia.

Los grandes perdedores de la jornada, de más está decirlo, son el Bulldog López Murphy y Jorge Sobisch. L.M. está más cerca del arpa que de la guitarra, y ni hablar de Sobisch, que tuvo más de tres años de campaña y mucho dinero para dilapidar. L. Murphy, no hay que olvidarse, recibió el esquinazo quien supiera ser su socio político. Mauricio decidió lavarse las manos ante la obvia derrota que se avecinaba y supo hacer gobiernoenmanocuerpoatierra, preservo su imagén pero dejo su fuerza política en evidente debilidad. Sin mi, el averno.

Los partidos de izquierda no figuraron ni a place. Pino Solanas hizo lo que pudo, y Claudio Lozano parecería entrar al congreso, no cual no deja de ser un gusto: Siempre una voz inteligente para denunciar lo que debería ser evidente pero no lo es, por razones mediáticamente obvias. Su presencia tendrá, en principio, un importante valor testimonial.

Scioli merece un (pequeño) capítulo aparte. Sacó, en la elección provincial, más votos que CFK. Sigue acumulando poder y conversos, más que nada de sectores refráctarios al gobierno. Seguro, la viabilidad de su gobierno depende por entero del giro de fondos por las autoridades nacionales. Pero es una figurita que puede cambiar de bando como cambia de ropa interior, y no sería extraño verlo, en el 2011, en las antipodas de los Kirchner. Cristina y cía. tendrá que jugar al juego de "un abrazo por acá, el puñal entre los dientes", de la mejor manera posible, y con una sonrisa.

Lo que viene promete mucho de administrar el bienestar, rezarle a la economía global y cintura política. Sólo pido, además, un poco de cabeza fría para pensar más allá de resultados electorales presentes y futuros. Pido políticas consensuadas (sino entre los distintos sectores políticos, por lo menos a fuerza de éxitos) que miren pasando este gobierno y hacia el futuro. Como saben, soñar sigue siendo grátis.

4 comentarios:

La Incondicional dijo...

Coincido en tu análisis sobre el discurso de Cristina pese a no haberla votado y a tener serias dudas sobre su idoneidad para arreglar tanto entuerto.

Sebas dijo...

Es complicada hacer política-ficción, así que me abstendré de hacerlo. Además de ser un optimista por naturaleza, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

De La Hoya dijo...

La calma que precede la tormenta, como dijo el Almirante Brown. En la política argentina no pasa nada interesante, a diferencia de lo que creía Brown y por eso se vino para acá. Un reparto de roles no convenido pero aceptado y que a todos les resulta cómodo. Cristina, como luz, verdad y vida. Lilita, mujer policía: una cana búlgara se nos ocurre, con mucha morgue a la medianoche. López M, como el vecino botón del edificio que en 1977 tiene un Seiko con cronómetro y reta al portero; Mauricio, no más que un gerente de Falabella, aunque tenga más; Pitrola, el loco egoísta de la plaza Primero de Mayo,
Una elección sin novedades, excepto por el disparatado buen humor de la sociedad con el presidente que lo pone ante la perspectiva de no dudar de que gana sino de cómo le conviene ganar..
Para adentro, el kirchnerismo es sanguinario. No es como cuando Coti trataba de cagarlo a Germán López y un Atilio Cadorín deslizaba que “López faltó a una reunión” y ya con eso cagaba finito Germán; ahora es Horacio Verbitsky que te dice Felipe Solo o, como a Bielsa, que ni lo nombra, le decía “el candidato de Capital” y el otro, que le gustan los fierros, tiene que buscar en el cajón si le quedan balas y cuántas. Néstor les mete terror a todos con operadores grossos. Y para abajo el miedo se extiende, trabajando las debilidades de la pobre gente que se toma el subte rumbo a los ministerios. Los últimos chimentos presidenciales, aquellos que al presidente le gusta propagar, dicen que el tipo se cuelga mirando Internet. Y aunque suponemos que tiene bastante trabajo, también lo imaginamos escribiendo Kirchner + Duhalde en el Google, o Kirchner + minas o, Kirchner + Rocío Guirao Díaz o, Kirchner + porno.
Es obvio, los tipos saben que están agarrados de nada, de huesitos de pollo, entonces están reparanoicos. Eso es verdad. Y es verdad, también, que gobernar es difícil y juzgar es fácil, y que escribir, a veces, más fácil todavía y reírse una cosa directamente automática. Otra cosa es que porque gobernar sea difícil y escribir sea fácil, uno suspenda la escritura, suspenda su ritmo mental. SE SUSPENDA TODA ACTIVIDAD HUMANA DE CRÍTICA PORQUE “AYYY, LOS KIRCHNER ESTÁN GOBERNANDO”. Digo, si tenés que masacrar un raza, o a dos millones de opositores, te entiendo que necesites silencio. Te entiendo, no te justifico y pasaremos a la clandestinidad o nos escaparemos a Buzios, llegado el caso. Al revés te entiendo que necesites silencio si estás trasplantando un corazón o, viste, haciendo el cambio de no sé qué de la vida de la patria. ¡Nooooo!, pero dame siete litros de JB con agua Nestlé que no te creo que eso está pasando. No nos pongamos tensos, sigamos pensando, al ritmo que podamos, riamos, y seguimos con algunas de nuestras actividades filantrópicas.
Durante la guerra de Malvinas, una agencia de publicidad había recibido el encargo de los milicos de comunicarle al hidalgo pueblo argentino qué podían hacer por su país mientras los soldados estaban en el sur. “Cada uno en lo suyo, defendiendo lo nuestro”, fue la consigna ganadora. Si esta gente que es del sur y sus hermeneutas porteños quieren que nos quedemos moscas haciendo lo nuestro, lo nuestro es esto. Si no pueden hacer su laburo bien y mantener el espíritu crítico al mismo tiempo, que se jodan. Que no hagan de sus limitaciones una virtud.
Pero no sabemos de todo. Para eso hay que estar metido.
A menos que pases horas en Colmegna o seas empleado del gobierno, la política es algo que ves a través de los medios y estos son ojos deformantes en cualquier país del mundo. En algunos lados, la política y el periodismo son actividades muy profesionalizadas que funcionan en andariveles separados y no se tocan demasiado, no más que lo indispensable, pero acá es una verdadera orgía de casa quinta. Ojo, los dueños siempre están mezclados pero los planteles de la política y el periodismo, no. Un periodista de Le Figaro puede no tener ninguna relación con ningún cuadro gubernamental de ninguna tendencia, de ninguna intendencia de los José C. Paz que haya en el segundo cordón de Paris. El pibe Jerome tiene su guita, no demasiada, la gana bien, escucha a Carla Bruni, envejece, muere, lo olvidan. Escribe cables, te hace la pirámide invertida. Punto. El dueño de Le Figaro, sí, monsieur Dassault vende armas, nada menos y ahora compró medios. No es nuevo, claro. Y no es nuevo para nosotros. Mitre fue presidente, fundó un diario, trataba de cagar a sus enemigos con el diario y así y hasta ahora. Por lo tanto aquí cuando uno empieza a ver promociones y descensos en los medios de comunicación tiene que tener en cuenta las causas y las consecuencias políticas, en la política, que tienen estas decisiones.
Desde el ’83 en adelante muchos planteles de diarios y revistas se conformaron con militantes de partidos de izquierda que ya venían quemados de los setenta. Volvía la democracia, metías políticos, tipos que estuvieron presos o exiliados y que conocían a los nuevos oficialistas y opositores desde antes, de los bares de la facultad, de cumpleaños. Y no les costaba mucho entenderse, hicieron sus negocios, escribieron las noticias. La carne de cañón de las redacciones se armaba con los institutos de periodismo y luego con las carreras universitarias. Llegó una generación más crudita y más señora gorda. Más liberal, con menos noche. Menos sindicalizada, más cuadrada. Piensan o pensaban al despertar: “esto es el periodismo, esto es la política, estos son los militares, estos los curas y después están los deportes”. Los primeros años estos muchachos parecían sanos y fuertes, pero con el paso del tiempo engordaron y pusieron grifería cromada en sus baños. La cagada para ellos es que el ejército de pasantes se paró en las puertas de las redacciones, aumentó el desempleo, cayó el salario, se les rompió el lavarropas y encima salen celulares nuevos. Estos tipos que hoy tienen 35 años, aunque van a la terapia para hablar de amor, enloquecieron. La falta de ideas propias te mata. Se quedaron petrificados en una profesión bastante básica cuyas actividades principales cualquiera puede ejercer, no se capacitaron porque la naturaleza del trabajo les quitó tiempo para una rutina universitaria de grado o posgrado y encima se compraron todos los manuales del periodista independiente que se escriben en Estados Unidos con el inconveniente de aplicarlo por acá. Big mistake.
Por ende tienen que ir por la banquina ahora para zafar y quedar equiparado con ese compañero de la secundaria que se recibió de médico y ahora es especialista en columna y tiene su VW Golf. Joda, joda, tiene un auto nuevo y toma clases de tenis en C.U.B.A. ¿Es un boludo? Es un boludo. ¿Y uno?
La pérdida de modales es un desastre. Es verdad que uno puede comer con la mano, pero no lo hace. Es verdad que puede andar desnudo y no lo hace y es verdad que podría pegarle latigazos a los hijos en Un gallo para esculapio, pero no lo hace. Es decir cuida las formas, es educado, fino, esas cosas. No eructa, qué sé yo. El kirchnerismo, en ese sentido, es la estación donde los modales se perdieron. Craso mistake el de Néstor cuando le pega a su secretario o cuando echa a los ministros de mala manera, cuando hace política del terror con los tipos que tiene en la nómina. Con Alfonsín eran demasiados modales posiblemente, y aún hoy el tipo va a los cumpleaños del hijo de sus custodias.
Pero no hay que dejarse llevar por el microclima, del que por otra parte no formamos parte, pero por las dudas que seamos microclimáticos citemos a unos tipos bárbaros como los músicos de Industria Nacional, los creadores de Un día de paseo en Santa Fe quienes hace unos años durante una entrevista profundidad con la revista Quien dijeron: “Nos encanta lo que es Kirchner. Más que la cuestión política en sí, que no sabemos qué catzo va a pasar, nos encanta el flaco como es. Botón desabrochado, se tira con la gente, es como nosotros. ¡Que guardaespaldas, ni que poronga! En su momento nosotros íbamos a cantar a las provincias y en los aeropuertos nos esperaban nuestros admiradores con banderas y jamás tuvimos guardaespaldas. Por eso nos gusta esa onda del flaco ¿viste”
En fin, un día el rumor va a venir al revés y una señora viajando en el 37 va a decir “¡qué barbaridad!” y todos van a empezar a repetir ¡qué barbaridad! y el flaco va a tener que abrocharse el saco. En ese sentido no creo que sólo sea una cuestión de que la economía crezca. Con Onganía, más o menos para la época del cordobazo se daba la mejor ecuación de salario y empleo de la historia, y sin embargo cayó y con Illia la economía no estaba para atrás y sin embargo cayó. Pasado un tiempo querés más o querés otra cosa.

Sebas dijo...

Cambiemos todo para que nada cambie. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Argentinos, a las cosas.
Podría llenar la página de frases hechas, para resumir la historia histérica de los argentinos. La gente que el domingo se quejaba por falta de autoridades de mesa pero que, horas/días antes habian rechazado el telegrama donde los conminaban a serlo.
Quizá algún día está gente que nos gobierna, una vez se equivoque y termine por sacudir un poco el esqueleto de las estructuras de nuestro país.

Ah, y como hablaste de Alte. Brown me acorde: Allá por los pagos de Burzaco (pdo de Alte Brown) perdió Villaverde, lo cual no deja de ser una buena noticia. Ganó Giustuzzi, dirigente devenido en K, que se le va a hacer. Acá, en quilmes, perdió quien supo ser el chofer de Anibal Fernández, y actual intendente, S. Villordo, por el 1% de los votos, con el ex-dirigente montonero, siempre barrial, ex diputado, Francisco "Barba" Gutierrez. A ver que pasa, che.

Y esperemos que Maurice siga perdiendo.