martes, octubre 30, 2007

Amor constante después de la muerte - FRANCISCO DE QUEVEDO

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
medulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.


La epifanía del poemario en castellano, que ya alguna vez publique en otros lares y que personas irrespetuosas decidieron quitar sin preguntar. Hacer la revolución por amor, del verdadero, hacia lo que se les ocurra. Aquí un pensamiento para considerar.

5 comentarios:

Sol dijo...

No soy admiradora del lenguaje de Quevedo, pero me gusta mucho lo que dice detrás de esas palabras.

Me gustó también tu último comentario en mi blog, me gustó mucho y me dejaste pensando que sí... es así a veces.

Un abrazo y ojalá te haya ido bien en esa entrevista.

Sebas dijo...

Gracias por los buenos deseos.

La Incondicional dijo...

Sabes que yo no creo en el amor aunque me gusta Quevedo. Sobre todo genialidades como "me gustan los cementerios de muertos bien rellenos" o "érase un hombre de una nariz superlativa". Buen periodista hubiera resultado llamando de esa manera "narigón" al rey. Besote,

Sol dijo...

Yo no sé de pérdidas grandes todavía. Siento mucho lo de tu abuelo. Te mando un abrazo fuerte, porque no hay nada que pueda decir.

Sebas dijo...

Gracias Sol