miércoles, septiembre 05, 2007

El dedo del mono

¿Qué me provoca escribir? ¿Por qué escribo?

Cuestiones que van de la mano. Escribo en tantos lugares que no tengo, como dicen/mienten/mistifican otros, un ritual de escritura. Escribo en el colectivo, tirado en la cama, en la mesa como Dios manda, sentado frente a la compu en un cyber. Las sensaciones son distintas, mientras que en el cyber hay un sentimiento de urgencia, y en la cama ganas de dormir, en el colectivo usualmente es por inspiración y también usualmente lo que escribo ahí queda en la nada.

Recuerdo estar sentado en una cama tratando de escribir un ensayito obligado para la facultad sobre arte, literatura, relacionando a Georges Steiner con "El pendúlo de Foucault" de Umberto Eco. Rodeado de fichas, extremadamente irritable, aquellos que estaban a mi rededor me odiaron pero yo disfrute mucho de esa experiencia. A posteriori, eso si, como recuerdo.
Cuando escribo cuentos es distinto. La inspiración puede surgir de cualquier lado, pero una vez que tengo la historia en la cabeza con final y todo, el escribir es una tortura. Por eso tantas ideas agradables han quedado a medio escribir.

Recuerdo que una amiga, Carolina (una Carolina distinta a las que algunos conocen, otra de tiempos distintos), me pidió que le escribiera un cuento. Surgió un hombre que se despierta solo, entusiasmado por la llegada de una novia que nunca llega. Desesperado descubre que nadie recuerda nada de ella sino vagamente. Alguno me dirá que el argumento tiene un tufillo a la película con Julianne Moore, "Misteriosa (o peligrosa, ahora no estoy seguro) Obsesión". En mi defensa argüiré que la idea surgió a mediados de 1999, mientras que la película salió el año pasado, si la memoria no me falla. Como me gustaba tanto la idea se convirtió en un guión, del que escribí 2/3 partes en papel, pero todas la veces que lo quise pasar a formato digital algo ocurrió. Perdida de datos, muerte súbita de la PC, etc. El último verano me dije: -Estos meses voy a usarlos para terminar de pasar el guión. Pero nunca lo desempolve. Quizás alguna vez lo haga.

Otras ideas es la de la familia secuestrada y obligada a presenciar grabaciones de recuerdos que nuncan ocurrieron como forma de generar la semilla de la discordia que termine en una matanza. Y todo transmitido como reality por TV abierta. La historia está completa, pero nunca pase de ahí. Hubo separaciones románticas en el medio que me hicieron perder la simpatía por el asunto.

Habia un tipo que decidía hacer un acto valeroso de venganza en una sociedad que no hacia nada. En fin, un loco que vio "Expedición Robinson", no le gusto las traiciones obligadas y decide matar a los traidores. Este cuento sí lo termine y era MUY malo, aunque las ambientaciones no estaban del todo mal.
El cuento acerca de una moneda muy antigua, un gato y el afán de descubrimiento. De lo mejorcito de mi pobre producción, tuvo su correspondiente continuación, en forma de precuela, como las ultimas de Star Wars. También tengo una historia de una nena que descubre que la madre guarda en un baúl los huesos de los muertos, por alguna razón sobrenatural que no alcanzo a recordar. Lo peor es que la madre muere repentinamente y la "profesión" es hereditaria.

Mi miedo a la muerte, conocido por muchos de los que frecuentan este blog, hace que sea un tema predilecto. Una forma de exorcizar mis demonios.

¿Por qué escribo? Porque no tengo una cosa mejor que hacer.

(De mis poesías no hablo porque son horrendas. Si alguno quiere leer un cuento acá hay uno. A mi me gusta.)

5 comentarios:

Sol dijo...

Una de las grandes preguntas que nos hacemos no sólo nosotros mismos sino, al menos en mi caso, la gente que me rodea que no les interesa para nada las letras: 'Por que escribes??'
Ay pues, como dije en uno de mis poemas 'escribo porque respiro' y punto. ;)
Es un placer maravilloso, no?
Vuelvo después a leer tu cuento, i promise.

Un beso.

Sebas dijo...

Gracias. Borges, amigo de lo bueno si breve dos veces bueno, le daria felicidad la siguiente frase: "Escribo y punto". Justo el decia que los argumentos no los buscas, ten encuentran y te agarran y zamarrean hasta que los escribas.

De La Hoya dijo...

Con respecto al post me disparó algunas cuestiones: Escribir no sólo tiene su prestigio sino que, por raro que esto parezca, es más fácil que leer y al mismo tiempo uno siente que está dejando su marca en el mundo, y ciertamente te enganchás más minitas o minitos si escribís, que si lees. Si te disciplinás un poco, no es tan trabajoso. Una oración detrás de otra, dos personajes, un conflicto, acción, y ya está. Y ojo, generación joven, a apurarse con todo porque ahora hay como una moda en las terapias de mandar a escribir a los pacientes. Porque te va a hacer bien. Un día toda la ciudad habrá escrito la historia del día en que se le murió el perrito y lo enterraron en el jardín.
Tengamos entonces nuestra conversación de nuestra generación que obviamente nos causa tanta gracia a tantos porque si uno se encuentra en un cumple con un pibito que dice yo, yo, shoo, todo el tiempo, que todo remite a él, bueno, decís pobre pibe, quedate quietito, no pasa nada, vos también vas a tener novia un día. No te apurés, sentate, y escuchá cómo hablan los demás. Pero hay que tener mucho culo para que los demás no digan yo, y yo, también. Lo mismo para este ejercicio público del nosotros. Hablar de nosotros es para que otros digan ustedes.
Si uno pudiera desear algo para los que escriben es: escriban porque sí o que no escriban si eso les va a cagar la tarde.
Con respecto al cuento: excelente. zic zic por lo menos así lo veo yo.

Sebas dijo...

La cosa hoy pasa por escribir como la vida. Retratar la vida, copiar el lenguaje. Lo cual no deja de causarme extrema repulsion.

Sol dijo...

Me ha pasado a veces, en que la idea me persigue por días hasta que le doy tinta. A veces yo la persigo a ella, pero eso casi siempre fracasa.

Saludos.