miércoles, septiembre 19, 2007

Estas cosas me pasan cuando quiero ser bueno...


Hoy fue a donar sangre al Hospital Argerich. Paren, che, no aplaudan que no soy tan bueno. En realidad una compañera de trabajo me comento que no podía donar porque había tenido Hepatitis cuando chica. Yo, tonto de mi, dije "ah, mi hermana tuvo, pero por suerte yo no". Cuando quise acordarme ya había dicho sí. Iba a donar sangre para un familiar/amigo de ella (todavía no estoy seguro).

Después de esperar un par de horas me toco el turno. Previamente, siguiendo el consejo del médico que me hizo la entrevista pre-donación, había tomado una gaseosa, para subir la presión un poco. Ni modo. A escasos dos o tres minutos de colocada la aguja y posterior "descarga" de sángre empecé a sentir como se me hacía un vació en el estomago que iba ganando terreno, luego las piernas se me aflojaron y la cabeza parecía en el aire. Por suerte justo regreso la enfermera. Ante su pregunta "¿cómo estás?" no pude más que negar con la cabeza. Saco la aguja y me pidió que repose, no sin antes mencionar que estaba blanquísimo. Respire en una bolsa, y como evidentemente no terminaba por recuperarme, me trajeron un café. Entiéndaseme bien: en un hospital público me dieron café. Ahí me asuste un poquito (más) y pensé "de verás me verán mal para que me traigan un café". Lo tome y todo, a pesar que no me gusta para nada. ¡¡¡Puajjj, café!!!

El colofón de la historia es que me mandaron de regreso no sin antes recomendarme que comiera algo (pesado en lo posible), bebiera mucho líquido (una recomendación infaltable en los médicos, ¿no?) y que nunca más se me ocurriera donar sángre. Pregunte, nobleza obliga, si podía ser el miedo (detesto las agujas). Me contestaron que no, que independientemente de la complexión física (yo estoy robustito, to say the least), algunas personas no podían donar sangre. Punto. Algo con que se les desbalancea el sistema (o eso, en mi mareo, entendí yo). Igual sigo pensando que fue el miedo.

Ah, casi me olvido. A pesar de todo, cuando en la declaración jurada en el que uno accede a donar leí que es un "acto altruista" me sentí bien. El altruismo no es lo mío, así que me hizo sentir por un ratito más cerca del género humano. También quería agradecer los cuidados del personal del Hospital que exhibían una preocupación genuina por mi estado.

3 comentarios:

Sol dijo...

Es noble de tu parte haber ido a donar sangre. Yo desde que tengo 2 años de edad me desmayo cuando veo sangre. No recuerdo nada cuando tenía 2, pero si recuerdo miles de otra veces desmayándome en clínicas, películas, clases de CPR, etc... ridículo, lo sé. No sabes cómo me molesta. Hemofobia le llaman. Debe ser lo que tengo. En casos de emergencia, soy un cero a la izquierda. Yo podría manejar el auto y hablar con la gente porque no pierdo el control de la situación, siempre y cuando no me enseñes la sangre porque si no... PLOP! :(

Sebas dijo...

Sol: Mi problema pasa, creo, por ver la aguja (esa aguja GIGANTESCA) dentro de mi cuerpito. Con respecto a las situaciones de peligro tiendo a tratar de evitarlas. Si estoy en ella soy bueno organizando pero cuando hay que hacer me trabo.

La Incondicional dijo...

También me desmayo ante la visión de sangre y objetos como las agujas. Pero, a diferencia tuya, tengo la suerte de haber tenido hepatitis.