jueves, abril 19, 2007

Este que escribe no soy yo...

¿Qué pasa si el día menos pensado -mañana, por ejemplo- viene Blogger -o Google, como más les guste- y dicen: todo esto que escribieron es mio/nuestro? ¿De qué palo nos colgamos?
Esta no es una noción novedosa ni mucho menos pero es una que no me había planteado anteriormente con seriedad. Tampoco es que considere que mis elucubraciones en este ámbito sean demasiado profundas ni ansian la eternidad, pero como mínimo son mías: yo las escribí, para mal o para bien, bella u horriblemente, pensando y tecleando o tecleando sin pensar. No importa. Provoca un miedo paranoico ya el saber, aunque intentemos no pensarlo, que a través de la red se puede ingresar en cualquiera de nuestras computadoras. Por qué querrían entrar en nuestras miserables vidas es otra historia.
Es, si lo quieren poner en términos teóricos, el pasaje de la sociedad del disciplinamiento que plantea Foucault con el panóptico a la del control: la torre desde donde se controla lo que están haciendo debajo. Podemos pensar en la carcel, o en un hospital. O simpleamente la garita de seguridad de un banco. Además esa necesidad moderna de apartar el elemento enfermo, diferente de la gran masa social (la carcel o el psiquiatrico para los inadaptados, el hospital para los enfermos): hay que esconder, apartar lo que es diferente. Piensese en algo tan sencillo (o debería serlo) como la elección sexual de una persona. ¿O van a creer que antes no había homosexuales? Siempre los hubo, pero estaban escondidos. Recien desde un tiempo atrás -un tiempo corto- se ha comenzado a "come out of the closet". El punto es que el control hoy en día pasa por otro lado, un control que le sirva al sistema capitalista. La elección sexual es importante desde el punto de vista del marketing. Además el control pasa por otro lado. Pasa por la aceptación voluntaria, por tender hacia el control, por querer que todo el mundo sepa que estamos haciendo a cada instante. Esa necesidad de mostrarnos en el eter a la vez que escondemos la cabeza como avestruz en la vida cotidiana. Lo que voy a decir es una obviedad pero tenemos núemero de documento, de tarjeta de crédito, mail, telefóno, y ahora hasta ropa con GPS (la wereable, furor en países como Italia). El control como una forma de venta. Tan controlados estamos que nos hacen creer que lo que escribimos es nuestro cuando ya hay leyes que dicen que no lo es. Es como si nos estuvieran diciendo: si queres pertenecer lo tuyo es mío y lo mío es mío.

4 comentarios:

La Incondicional dijo...

Son los beneficios de la sociedad globalizada que supimos construir.

Sebas dijo...

Incondicional: No esta mal lo que decis, pero es la posicion habitual que tenemos todos a bocajarro cuando en realidad esta sociedad nos permite, como minímo, que vos y yo estemos hablando. Shades of grey, as always.

Carolina dijo...

Ay Sebas, cada día coincido más contigo...
Es una sociedad de mierda que cuando decís verdades que molestan te tildan de loco y te quieren meter en un psiquiátrico (cualquier semejanza con mi vida es mera coincidencia). Es increíble cómo la gente que más se horroriza con ciertas prácticas sexuales es le gente más perversa, sólo que lo disimula. Fuera santurrones!!!
Es increíble que hoy en día en algunos lugares de EE.UU. se siga considerando al sexo anal como un delito, algo prohibido...

Sebas dijo...

Caro: pensa que antes del advenimiento de la modernidad, sin ir más lejos en la época de Belgrano, el sexo era considerado como una práctica social que no debía ser escondida. Don Manuel entraba a la habitación de los padres y los veía teniendo relaciones como si tal cosa.