Palermo y la cuisine
"Por razones muy atendibles como el espanto ante el ruido y la transpiración no deportiva de la gente fea que camina por calles feas y elude puestos de garrapiñadas y mira con rayos x, de lejos, los negocios triple x y se cuadra frente a las relojerías de la calle Libertad, es que no estamos yendo al centro últimamente, un acto que realizado a media tarde puede evocarte los mayores momentos de infelicidad de toda tu vida.
No vamos para allá, no los queremos ver. No queremos ver cuán feo es todo eso. O cuan feo quedó. Bajarse en la estación Tribunales, por ejemplo, sólo de vez en cuando tiene la compensación del tipo cantando "ojalá que la hoja no me toque en el cueio cuando caiga", una de las poquísimas canciones que nos sabemos enteras de Silvio y el pasillo, ese largo pasillo debajo de la calle Talcahuano, está libre de guitarristas y flautistas es decididamente el túnel de la muerte y en los días de calor, que en el subte son todos, es la mera, mera muerte y la recorrida final hacia el infierno, sus últimos cien metros.
Por eso nos quedamos todo lo que podemos por Palermo. A fin del 2007, con este dólar anoréxico y la inflación a mil ya estaremos casi, casi, como entonces. Lo obvio es que ni de casualidad estamos como entonces. En el Jumbo ya hay de nuevo todo lo que queremos: queso Brie, francés, por ejemplo, nuestro must de los años convertibles. Pero ahora no se puede pagar. O se puede pero te da bronca.
Digo que hay que encontrar alternativas para poder seguir tomando el café expreso, que es el único café que se puede tomar, el único café que pega y te despierta. Y que hay que tomar con azúcar para que pegue más. No edulcorante. El azúcar a la mañana no engorda y, además, el cuerpo no sabe qué le estás metiendo cuando le metés edulcorante, entonces cree que es azúcar y el metabolismo se vuelve loco. Por eso lo de la Coca Light es un verso total aunque si te acostumbraste a la Coca light ya no hay vuelta atrás. Hay que insistir donde uno no tenga el hábito del ciclamato, con el azúcar. Cualquier cosa consulte a su médico pero que no lo recete porque está arreglado con la farmacia. O sea si lo va a recetar arregle con el doctor una comisión.
Un lugar donde se puede ir a tomar café y leer los diarios, es el bar del gimnasio Always en Paraguay y Gurruchaga. Que como no tiene todo puesto en la gastronomía te cobra un café 4,00 y el café con leche, 4,50 y tienen los diarios y varias teles que podés cambiar vos mismo sin drama con los botoncitos. La atención es excelente porque tienen una política como de turismo receptivo para los socios del gimnasio y aun si no sos socio podés ir, porque un día capaz que sos socio. Importante: no ir por las minas a Always. No es lo fundamental en ese gimnasio. Alguna gente de la tele, empresarios de la noche e integrantes de periodistilandia es todo lo que hay. Si sos cholulo, rinde. Pero si vas para entrenar, quemar, rinde más. Lo único que les reprocho es que no tienen todavía el "taller de abdominales" que ya funciona en otros gyms porteños. Una hora torturando la panza. Copeishon. Pero hay Body Pump, que hay en casi todos lados pero que es la forma más rápida de ponerte en forma. Trabajás muchas repeticiones con un poco de sobrepeso y quemás posta. Pero no sirve si querés esas panzas con los raviolitos en hilera.
Ojo, en Always hay una política de hacer sentir como en tu casa a los clientes pero son buenos tipos los que manejan, es una política ajustada a cosas que ya están en ellos. MUY DIFERENTE a lo que pasa en la parrilla Don Julio de Gurruchaga y Guatemala.
Me permito por este medio y por ser realmente un conocedor del asunto desalentar que se siga yendo a esa parrilla. El pibe que atiende y saluda y te franelea hizo un curso de marketing gastronómico y aprendió toda la boludez de la franela del cliente y la pelotudez del mozo qué te pregunta cómo comiste. Pero el pibe no tiene la más puta idea de lo que hace. Va a Always para ponerse grosso y a la noche cuando cierra el restaurant o cuando los muchachos se quedan baldeando se lo ve en el Bizarro con la remerita blanca apretada. Qué cliché, flaco. Comprá carne buena, cambiá el aceite, no estaciones los vinos al lado de la parrilla que llegan a cincuenta grados a la mesa. En fin, puede ser que la ecuación de precio, atención, pasar un buen momento dé a favor. Digamos pagar por cabeza, 30 o 35 pesos pero por 25 o 30, con postre y eso, creo que hay que ir La Dorita, del otro lado de Juan B Justo en Costa Rica y Humboldt. La comida es mucho mejor y los combos que te hacen de tablas de carne o choricampi son cope. Don Julio, mamma mia.Es un fuerte lugar común ir a esa parrilla, pero es un grave error. Si hay novedades, lo cambiamos el comentario. Y, por favor, tener en cuenta que si en algún diario o revista, se lee un comentario favorable es porque es pago. Importante, pedir ticket para que eso vaya a la jubilación de los abuelos, y sino pedir descuento.
La parrilla Don Julio es medio emblema de Palermo pero no termino de adivinar por qué. Su público es el mismo del Club de amigos, una concesión de Grosso de la época en que loteó los bosques de Palermo y al que va gente grossa como el Chacho y Graciela y muchos integrantes de periodistilandia, digamos de los que tienen un 306. o sea, los que con la gráfica se abrieron el mundo de los anunciantes para el programita de cable.
Anoche, volviendo a la gastronomía, comí solo en Mc Donalds, uno de esos menúes nuevos "especialidades del cheff" que promocionan con Pablo Massei, un rubiecito que era amigo del grupo Sushi y que tenía restaurant en La Recova de Posadas. Me comí un combo siciliano por 12,25 que está bastante bien. Es el paty de siempre pero con un tomate que parece recién cortado, con una feta de mozzarella y una mayonesa con albahaca. Para las papas te dan un pote de salsa ranchera que no sé bien cómo es pero es rica. Y luego gaseosa o agua si pedís. Está bastante bien, para zafar. Lástima el patetismo del salón un sábado tipo medianoche. Con los pibes haciendo el pre dancing y toda esa tensión sexual que termina con media Santa Fe vomitada a las seis de la mañana. Y las luces del Mc que te matan, que son sórdidas por donde te iluminen.
Para terminar fui a tomar la leche a la Boutique del Libro de Palermo y en una de las paredes del salón comedor de la librería algunos escritores hicieron graffitis, escribieron saludos e hicieron dibujitos, Maitena, entre otros. Al leer la mayoría de los textos se nos partió el alma porque los textos son tan boludos que merecen una denuncia penal y, porque no, que es más barato y lleva menos papeleo, una injuria larga. No lo vamos a hacer porque un día vinieron por los diaguitas y no nos importó y tampoco los vamos a reproducir porque no nos acordamos. En todo caso quien quiera puede ir. El café con leche sale 5,00 y los libros una fortuna. Nos acordamos sí de algunos nombre propios, Santiago Kovadloff (el autor de Derecho a la esperanza, un libro muy lindo que hizo con Graciela Fernández Meijide) que saluda con un aforismo, un Fogwill burlón, un Mario Bellatín mexicano y hasta el ND comediante Mex Urtizberea jugando con la palabra boutique. Muchas biblias con muchos calefones con muchos chorizos en esa pared. Y también firma y dibuja el premio nacional de literatura, Guillermo Saccomano.
Saccomano dice "desde los médanos" y dibuja una lomadita y ahí es cuando el corazón nos dijo basta porque realmente nos cuesta entender esta jactancia de la vida en Villa Gesell que tanto Saccomano como su socio Juan Forn hacen permanentemente. No hablamos de su obra, que no conocemos y que a lo mejor es copada, pero políticamente nos preocupa la jactancia de ir a Villa Gesell a escribir.
Si los tipos que te hacen reportajes quieren poner que estás en Gesell y que te fuiste ahí por cuestiones de salud, porque necesitás aislamiento para escribir, porque estás loco o porque estás cuerdo, todo bien, pero la jactancia es lo que nos mata. Aún si transforman la necesidad que los llevó a la costa en marketing y que alguien se engrupa con que los tipos escriben desde un edén en el que viven y que entonces pasa algo especial en los textos, bueno, siempre habrá gente necesitada de creer que hay edenes y que hay gente que puede transformar sus sueños y pesadillas en grandes novelas o cuentos y que entonces el oleaje cerca, el yodo, los pescadores de las cinco de la mañana los inspiran un montón.
Pero bueno, lo que importa es la obra, eso es la única verdad."
(Escrito por un colaborador que desea permanecer anónimo)

6 comentarios:
Después de leerme me doy cuenta porque quiero permanecer anónimo jaja que maricon, cobarde y macho del blog que soy.
"Hiciste humo el teclado"...
Me gustan tus crónicas
Anonimo querido: publique sin leer, acabo de hacerlo. Que quiere que le diga? You're a very angry cookie.
Maria: Se lo transmitire a quien lo escribio
El marketing, amigo mío, es el nuevo paradigma de la civilización de occidente.
Hermano, como cronista gastronómico sos un escritor pasable...
Un poco despistado, eso sí, ya que las botellas que están arriba de la parrilla en Don Julio están todas vacías, y las llenas vienen de dos gigantescas conservadoras con la temperatura controlada!
Justo a ellos criticás por sus vinos, que son la única parrilla con copas Riedel de la Argentina. Ni falta que hacía que aclararas que eras "realmente un conocedor del asunto"...
¿O será porque te pagan los de La Dorita o el Always?
No me extrañan tus críticas, sin embargo, si te gusta comer en McDonald's...
Andres: querido amigo, la cronica la escribio un amigo, y esta mas por su interes "literario" que por cronica en si. en mi caso, desconozco totalmente y pido disculpas si herimos alguna sensibilidad.
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