Grandes expectativas
Yo, de quien nunca nadie ha esperado nada, me he cruzado con gente a las que persiguen con grandes expectativas. Mis padres, por caso, nunca han esperado nada. A lo sumo, como hijos de inmigrantes que son, esperan que estudien y logre subirme a la vieja verticalidad ascendente de antaño. Para ellos no ha dejado de existir: todavía -pienso que piensan- es posible salir de pobre.
De cualquier manera: ¿Importan acaso las expectativas que nos rodean -si es que lo hacen? Sospecho que en el caso de muchas personas sí, sus vidas son el conjunto de las esperanzas que los demás han cifrado en ellos. Lo que es más: las propias esperanzas no son más que pálidos reflejos de las ajenas.
En mi caso, aunque probablemente este equivocado, las únicas expectativas que me rodean son las mías. Y las que obtengo de mirar a mi alrededor zona sur gran Buenos Aires pobres de una pobreza que hasta ha dejado de ser digna para ni siquiera ser pensada. Recuperar la dignidad, la esperanza, las ganas de subir por el viaje en si mismo. No solo hacer que ganamos sino ganar de vez en cuando. Es por eso que quiero llegar. Adonde, no se. Pero tengo que llegar a algún lado. Eso se espera de mi. ¿Se espera de mi?

10 comentarios:
Creo que estas equivocado... (¿Raro?): siempre se espera algo del otro... Todos los que te conocemos esperamos algo de vos.
Tambien creo que vas a llegar a algun lado... mientras sea el lugar que vos quieras estar.
;)
Maria: Eso de que esperan algo de mi me da miedo, me hace preguntarme que sera.
Y que yo quiera llegar a algun lado no significa que necesariamente llegue.
Y... simplemente, me refiero a que todos esperan algo de los demas... Ya sea que te coportes de determinada manera o que consigas determinada cosa...
Sebas: pero llegues o no es bueno seguir en viaje. Otros, en cambio no se lo bancan y se bajan en la primera estación. En cuanto a las expectativas creo que las que se deben priorizar son las que uno coloca sobre sí mismo. Los de afuera son de palo.
Es un poco difícil, al menos lo fue para mí, sacudirme y librarme de las expectativas de mis padres. Por fin lo hice cuando llegué a cierta edad, pero no del todo. Sé algunas decisiones tomadas no son las que ellos esperaban de mí, pero no me molesta ya. Aunque en el fondo, in the back of my mind, me gustaría complacerlos; pero no por eso voy a cambiar de camino o de manera de pensar. Ni modo, es mi vida, y creo que ellos, sobre todo ella, ya lo entienden también así.
Maria: Eso es problema de los demas, no de uno. Hay que tener en cuenta las expectativas de los demas, punto.
Incondicional: Estoy de acuerdo. Eso si: seguís con autores modernos, porque no hay nada mas moderno que eso de "lo importante es el viaje" (the journey).
Sol: Si, uno requiere años de frustraciones -o no- para superar los problemas que nos acarrean las expectativas.
Bueno, al fin y al cabo la esperanza de que suceda un milagro la tenemos todos los que no nos suicidamos. Por más que de la boca para afuera se transmita desesperanza el mero hecho de seguir adelante implica una secreta creencia de cambio.
Tal vez la desesperanza que se manifiesta sea sólo una forma de atajarse en caso de no lograr lo que realmente queremos cambiar.
Facu: Si, es una mascara que uno se pone para, como decis, atajarse. Por si las moscas...
Me estás tratando de geronte acaso?:)
Incondicional: Nada tan mundano. Permaneces moderna, soportando los habituales ataques de la posmodernidad tipo Fukuyama y su "fin de la historia".
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