domingo, agosto 05, 2007

Historia real

Noche cerrada. Un chico y una chica, novios ellos, caminando por una calle perdida del Gran Buenos Aires Sur. De pronto, un hombre sale de la nada. No les da oportunidad a nada y los apunta con lo que parece una pistola.

- Dame todo lo que tengas -le espeta al chico y mientras señala a la novia agrega- o la quemo.

El muchacho, con el rostro transfigurado, no lo dudo y salió corriendo tan rápido como le daban sus piernas. El ladrón quedo estupefacto, ni que decir la muchacha, tanto que se tropezo y termino en el piso. Él la ayudo a levantarse y compartieron una mirada, la de él entre compasiva e incredula. Y después salió a perseguir al novio que huía.

Extrañas maneras de que se termine el amor.

5 comentarios:

Sol dijo...

Extranas de verdad, algo patetico y muy cobarde. Ni modo, todos tenemos algo de cobardes... no?

Me gusta tu blog.

Saludos.

Sebas dijo...

Si. En mi caso, cuando me paso algo similar, me quede paradito... y le di todo lo que tenia a pesar que rememorando seguro estaba apuntandonos con el dedo. Pero huir... no, eso no.

La Incondicional dijo...

Pobre chica, vaya manera de desengañarse del amor de su vida. A qué punto habrá llegado la cobardía para dejar boquiabierto al mismo ladrón.

Señorita Trixie dijo...

ajajajaaaaaaaaajajajaj, soldado que huye sirve para otra batalla!
Mujeres del mundo, no busquen supereheroes. las cosas como son!

Sebas dijo...

Incondicional: Si yo hubiera sido el ladrón me habría quedado consolando a la pobre chica. Quizás hasta tenía suerte y todo.

Trixie: NOOOOOO!!!!! No digo que uno (me paso) en ese momento este cagado hasta las patas, pero hasta ese punto la mayoría no llegamos.