miércoles, junio 06, 2007

¡Dale gas!

La fuerte apuesta que se hace día a día por la diversidad está apuntando a la equivocada forma de diversidad. Somos diversos porque pensamos distintos, hablamos en otros idiomas, vemos la vida desde diferentes lugares. Los sentimientos son los mismos, pero los sentimos de diferentes lugares, los expresamos de diferentes maneras. Pero la apuesta actual es achatar esa diversidad, pasar por sobre ella con la tan mentada globalización.

No estoy diciendo que acercarnos, comunicarnos, este mal, siempre y cuando respetemos y valoremos las diferencias entre nosotros. No es democrático, por más agradable que parezca, intentar convencer al otro (sea pacífica o violentamente, no importa) para que piense como piensa uno. Y más que nada hace todo más aburrido. Si el otro piensa como yo, lee lo que yo, escuchamos lo mismo, entonces la creatividad, el arte, el salirse de lo habitual, todo se iría al tacho. Donde hay chatura no hay quiebre de la norma, todo es igual, todo es elegante, no hay discordancia. El arte es discordancia, es diferencia, es resaltar aquello que no fue resaltado anteriormente, de una manera que nadie utilizo. Es usar los mismos materiales que los demás obteniendo resultados nuevos.

¿Y qué son las lenguas sino el material con el que el hombre se ha munido para llevar sus sentimientos a la máxima expresión? Con los mismos materiales: los sonidos, los simbólos dibujados las distintas culturas ha obtenido resultados extraordinarios. No había nada en la lengua castellana que hiciera presagiar la aparición de "Rayuela". En donde el lenguaje adquiere vida propia en cada lectura. ¿Y qué es "Rayuela" sino la pretericíón de Internet, de los blogs, y toda este cambiante conjunto de lo visual, lo auditivo y la palabra que es la Red?

Un amigo dijo que en los blogs nos plantamos frente al mundo. Y yo agrego: "Decimos 'Este soy yo, esto me gusta, esto siento'".

Entonces, mientras tratan de que todos miremos lo mismo en todo los lugares del mundo, que Shakira suene en todos lados, y todos miremos las películas que nos mandan sin buscar siquiera un poquito a ver si hay otra cosa, yo voy a seguir haciendo mi camino, aunque por intentar ser original termine siendo igual que los demás.

Debo a amigos y suerte el leer a Shakespeare, escuchar a Sinatra, hablar y leer en inglés, estudiar alemán, escuchar a Indochine, leer a un autor sueco de novelas policiales, en un crudo intento por salir de la medianía. El "hombre práctico medio", dirían en antropología.

Cuando tuve que decidir en que idioma escribir el blog, más allá de mis habituales anglicismos, elegí el castellano, porque es lo que me distingue, es lo que hace mi enrevesada y disyuntiva escritura lo que es. Es, como quien dice, lo mío.

Intentemos entonces salir de lo que se espera de nosotros como una forma de luchar contra el mercado, contra la globalización entendida como achatamiento de gustos y costumbres. Cuenta Alejandro Piscitelli en uno de sus libros que cuando visito Tailandia, incluso hace tanto como 1986, la música que escuchaba en las calles era la música que se podia escuchar en nuestras calles. Que tengamos una cultura global que compartir está bien, que sea lo único que tengamos es tenebroso. ¿Qué vamos a compartir si tenemos lo mismo que todos?

Los blogs, las herramientas que nos permiten compartir lo que escuchamos y lo que vemos, la actualización constante nos da la posibilidad no sólo de consumir más sino de acceder a aquello que nunca hubieramos imaginado, a conocer gente y expresiones culturales solo posible por viajes y pedidos a larga distancia. No caigamos siempre en el mismo pozo, mejor busquemos pozos nuevos donde caer.

¡Gente, que no decaiga! O, mejor aún, ¡dale gas!

3 comentarios:

La Incondicional dijo...

¿Realmente mostramos lo que somos en un blog? Seguramente depende de cada uno. Pero a mi parecer se nos escapa una categoría: la de aquellos que lejos de mostrar lo que son, muestran lo que quieren ser.

De La Hoya dijo...

(o sea Pablo)
Soy nuevo en esto y todavía me cuesta entrar al espacio de otra persona y decirle que lo que escribío o "posteo" (suena horrible ejem.) no me gusta, o si, y argumentarlo como corresponde.
Siempre me ha dado bastante vergüenza participar en debates frente a gente que no conozco bien: tengo la sensación de lo que estoy a punto de decir es terrible, y que el destinatario de mi puñalcito retórico no sólo se va a ofender sino que va a pensar que soy una mala persona, un agrandado, un ignorante o una combinación variable de cualquiera de las tres. En mis diálogos conmigo mismo – en el subte, en el primer intento de cada noche por tratar de dormirme— mis opiniones son devastadoras para casi todo el mundo, y en esos monólogos contra la almohada, en las noches que no imagino goles de tiro libre o pases-gol, invento debates con enemigos a los que destruyo y ellos, lejos de enojarse, se quedan mudos ante la revelación que han supuesto mis argumentos.
Supongo que por el momento tengo un blog para escribir mejor, para leer mejor, para contar mejor.
Como medio para mantener la vigilia y esperar que los fantasmas del presente se disipen,supongo que para eso me puede resultar muy útil. Pero no por eso dejo de estar muy de acuerdo con tu post (también suena horrible ahggg esto no es para mi). Saludos!

Sebas dijo...

Incondicional: En mi caso es mostrar lo que pienso. No creo que sea interesante saber "como" soy: a que hora me levante, que desayune y por qué me vesti todo de negro si hace calor.

Mr. De La Hoya: Como yo sueño con naves espaciales y esas cosas no sabría decirte. Además cuando imagino discusiones las imagino sobre cuestiones cotidianas. A lo sumo pienso cuestiones cuasiteóricas (quasi como en en inglés queasy;) en forma de paper u opúsculo, con la imposibilidad de refutación instantánea que ello conlleva.