Los 37
Llego a mis oidos una noticia que me intrigo. Resistí la tentación de chequearla mitad por pereza mitad porque creo que la transmisión oral es una forma artística muy delicada que no debemos perder.
En un pueblo de España murió asesinado el Alcalde. Estamos hablando de un pueblo muy pequeño, tan sólo 37 habitantes. Con este alcalde había malas relaciones debido a una medida impopular (para los 37, supongo) que quiso imponer. A partir de este antecedente, los investigadores tiene por sospechosos a todo el pueblo.
La persona que me conto la sangrienta anecdota, a quien desde ya agradezco, lo hizó con la esperanza de que escribiera un cuento pero no logró encenderme hasta ese punto; además los cuentos policiales no son mi fuerte (¿qué es mi fuerte? pregunta para otros rumbos). Logro, sin embargo, que surgieran algunas inquietudes que compartire con ustedes, queridos lectores:
- Una posibilidad cierta es que lo haya asesinado alguien que viniera de otro lugar de otro pueblo, por otros motivos (robo, celos), y que no tuviera nada que ver con los motivos que provocaron la reciente impopularidad del Señor Alcalde;
- Otra que en el pueblo hayan contratado a un asesino a sueldo para realizar el trabajo, ya que nadie quería mancharse: un etarra con poco que hacer, por ejemplo. Me imagino ya que varios lo hicieron por su cuenta, y de manera separada, con la ironía de escoger a la misma persona. La misma hubiera embolsado una suma más que interesante;
- Tambien pense en que los 37 sean los asesinos, que hayan ido todos juntos y se fueron turnando para golpearlo o dispararle. O, una vez allí, hayan sorteado el honor de provocarle la muerte a -para ellos, al menos- tan nauseabundo personaje.
Alex de la Iglesia debería comenzar a escribir. Lo haría yo pero no tengo ganas, aunque escucho ofrecimientos para ser el guru del guión en ciernes.
En un pueblo de España murió asesinado el Alcalde. Estamos hablando de un pueblo muy pequeño, tan sólo 37 habitantes. Con este alcalde había malas relaciones debido a una medida impopular (para los 37, supongo) que quiso imponer. A partir de este antecedente, los investigadores tiene por sospechosos a todo el pueblo.
La persona que me conto la sangrienta anecdota, a quien desde ya agradezco, lo hizó con la esperanza de que escribiera un cuento pero no logró encenderme hasta ese punto; además los cuentos policiales no son mi fuerte (¿qué es mi fuerte? pregunta para otros rumbos). Logro, sin embargo, que surgieran algunas inquietudes que compartire con ustedes, queridos lectores:
- Una posibilidad cierta es que lo haya asesinado alguien que viniera de otro lugar de otro pueblo, por otros motivos (robo, celos), y que no tuviera nada que ver con los motivos que provocaron la reciente impopularidad del Señor Alcalde;
- Otra que en el pueblo hayan contratado a un asesino a sueldo para realizar el trabajo, ya que nadie quería mancharse: un etarra con poco que hacer, por ejemplo. Me imagino ya que varios lo hicieron por su cuenta, y de manera separada, con la ironía de escoger a la misma persona. La misma hubiera embolsado una suma más que interesante;
- Tambien pense en que los 37 sean los asesinos, que hayan ido todos juntos y se fueron turnando para golpearlo o dispararle. O, una vez allí, hayan sorteado el honor de provocarle la muerte a -para ellos, al menos- tan nauseabundo personaje.
Alex de la Iglesia debería comenzar a escribir. Lo haría yo pero no tengo ganas, aunque escucho ofrecimientos para ser el guru del guión en ciernes.

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