jueves, marzo 13, 2008

Últimas letras


De mi no mereces una lágrima,
ni mereces mi desprecio,
ya que mi mundo jamás fue el tuyo,
y mi vida siempre permaneció mía.

Tu corazón es un páramo yermo
un lugar desprovisto del fuego,
uno que ahuyenta las cenizas,
convirtiendo todos los grises en uno.

Lo bello es compartido:
en el egoísta hasta donde hay dos
siempre queda uno
y cero y nada.

3 comentarios:

La Incondicional dijo...

Eso es el resultado de haber roto el maleficio?

Sebas dijo...

Incondicional: Una relacion rota completamente, y no la actual

Sol dijo...

Me gustó mucho el poema. Fue como una pared fría, una puerta cerrándose detrás tuyo. Me gustó mucho.

Un beso.